11/25/2009

Pontypool (o el mal viaja en dolby surround)



Estimados lectores, recapaciten si quieren seguir leyendo este post, porque "no vamos a tomar prisioneros".

Imagínense ustedes que la próxima enfermedad que asolase nuestro planeta no fuese fruto de experimentos científicos fallidos o de locos terroristas suicidas defensores de su verdad religiosa, sino que fuese un mal letal, imparable y contagioso hasta limites insospechados que se propagara por medio de la palabra hablada. Sí, sí, han leído ustedes bien, mis queridos lectores, imagínense por un instante tan solo que alguien (ya sea un grupo de lingüistas hastiados de escucharnos hablar mal continuamente o un Dios, o deidad que corresponda en caso de haberla, que pretenda volver a repetir el suceso acaecido hace ya algunos milenios a las pies de Babel) siguiese infectar algunas de las palabras que decimos con mayor asiduidad con una especie de virus que viaje en ellas y haga que nos convierta en una suerte de zombies sin control en busca de personas a las que pasar la palabra que no podemos dejar de repetir insistentemente...

Pues no imaginen más porque ese momento ha llegado. Ese instante de terror se llama Pontypool.

El film, basado en la novela " Pontypool changes everything" de Tony Burgess, se convierte para mi en toda una sorpresa a reivindicar y un clarísimo exponente de lo que es hacer buen cine con pocos medios y que para incomodar o asustar es más efectivo insinuar y sugerir más que mostrar (que no todo va a ser torture-porn), dejando al espectador ante la visión más horrenda que jamás existirá y que no es otra que la que éste componga en su propia mente (y ya sabemos lo que pueden dar de sí nuestras mentes cuando nos asalta algún temor).

Toda la acción transcurre en el sótano de una iglesia de Pontypool, Ontario, en una cabina de
radio local en la que ha comenzado a trabajar Grant Mazzy (que conoció tiempos mejores en la gran ciudad). De camino a su trabajo de madrugada en medio de una incipiente nevada, una mujer golpea su coche y comienza a balbucear extrañas palabras que no son sino repeticiones de las preguntas que le hace Mazzy. Lo que parece un día más, aburrido y monótono, está a punto de transformarse en una pesadilla de dimensiones apocalípticas.Sin saber muy bien el motivo que les impulsa a ello (al menos por el momento para los protagonistas, que van relatando en todo momento cuanto acontece en el exterior) la gente comienza a unirse hasta crear un numeroso grupo de personas que se tornan en salvajes sedientos de sangre.
Las descripciones de lo que sucede (relatadas por un reportero exterior) son tan horrendas que
Mazzy cree que se trata de un novatada, una broma como regalo de bienvenida a su nuevo lugar de trabajo. Pero nada más alejado de la terrible realidad...

Resulta que el lenguaje que utilizan, las palabras con las que se comunican, contienen un virus que se transmite al pronunciar una palabra determinada, al repetir una palabra cualquiera varias veces o al comprender el significado de la palabra que se escucha o pronuncia (La mayoría de las

veces hablamos y hablamos sin pensar bien en lo que estamos diciendo y si nos paramos a pensar, nos damos cuenta que en ocasiones no llegamos tan siquiera a comprender lo que sale por nuestra boca. Saber no es comprender, ya que alguien puede llegar a saber muchísimas cosas o conceptos, pero si no los comprende no le sirven de nada).Los infectados buscan nuevos huéspedes a los que transmitir sus palabras enfermas, repitiéndolas estas una y otra vez hasta el infinito (Cuando uno repite una palabra varias veces seguidas y sin hacer pausa entre las reiteraciones (algo que todos hemos hecho de jóvenes alguna vez para echarnos unas risas), ésta pierde su significado y muta, como la nueva carne de Cronenberg, a una nueva "cosa" que ya no es lo que era en su origen; es decir, la repetición no sirve como afianzamiento, sino como regeneración)...Llegados a este punto... ¡sálvese quién pueda!

Solo tengo un calificativo para esta película (que he podido disfrutar gracias a Steve, ese canadiense loco que me la dejó entre balbuceantes palabras mitad español, mitad francés) y es que es simplemente genial, porque es una vuelta de tuerca sorprendente al ya manido tema de los zombies (no entendidos como muertos vivientes, sino como seres sin alma), creando una nueva amenaza (en repetidas ocasiones y sin tener nada que ver lo nuo con lo otro, analizándola después de su visionado, me vino a la mente un relato de Ted Chiang en el que una lingüista trata de entender el lenguaje de unos extraterrestres contenido en su recomendable hasta la saciedad libro "La historia de tu vida"). Sirve además como crítica nada velada a los oportunistas medios de comunicación (de manipulación y desinformación diría yo) y su afán por llegar hasta el fondo de las noticias más sórdidas y escabrosas que puedan encontrar.

Un film terroríficamente cerebral, innovador y surrealista que hace que nos planteemos muchas preguntas y en la que, a diferencia de "Forbbiden Planet" donde era el subconsciente el que se tornaba en monstruo, son las palabras y no los pensamientos los que portan el mal.

Así que ya saben, estimados lectores, tengan mucho cuidado con las palabras que escogen para comunicarse a partir de ahora (o piensen si no es mejor guardar silencio) porque tal vez alguno de los morfemas o palabras que salgan de sus bocas esté infectada y se vean obligados a repetirla eternamente contagiando a otros, por lo que no digan frases como, por ejemplo,"dejen un comentario"... comentario... comentario...comentario... co... co... comen... comenta... comentario... comentario... comentario... comentario... comentario... comentario... comentario... comentario... cometario... comentario... comentario... comentario... comentario... comentario... comentario...






Y UNA DE PREMIOS

Desde aquí agradezco a Miguel Angel de Doloralfa, blog intenso que recomiendo encarecidamente, el premio que me ha otorgado y que acepto con humildad y orgullo. Muchas gracias, Miguel.
En breve voy a hacer yo una selección de premiados para Navidad, que será época de concordia jejeje.

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11/20/2009

Los 10 mejores comienzos de película ( o agarrense que esto comienza)


Todas las cosas han de empezar por algún sitio y una película necestia de un comienzo que acapare toda nuestra atención para asegurarse que el espectador estará allí cuando el film avance. Si un mal final puede tener consecuencias nefastas para una película, un mal comienzo puede arruinarlo también, haciendo que desistamos en su visionado.
Después del reto de los 5 mejores finales, es ahora Alfie, desde su blog Videodrome el que me lanza el reto de los 10 mejores comienzos de película. Y aquí me teneis a mi, tres días pensando en cuáles poner y cuales descartar, para llegar a esta lista (ordenada cronológicamente).
Espero que disfruteis tanto como yo.
-Touch of evil (Orson Welles. 1958)
Una obra maestra del genio Orson Welles injustamente tratada en su época, despreciada por crítica y público. El comienzo de este film es uno de los más alabados de la historia del cine y no sin razón, pues son tres minutos de magistral dominio de la cámara y la planificación.
-Blade Runner (Ridley Scott. 1982)
El día de mañana, las urbes se convertirán en megalópolis repletas de suciedad.
Desde la primera vez que el espectador ve las azoteas de los edificios de esta recreación futurista de la ciudad de Los Angeles, poblada de acristalados edificios y chimeneas llameantes, se queda grabado en su retina de por vida. Un film deslumbrante, un no tan lejano ejercicio de estudio social y una crítica necesaria a nuestra tecnologización excesiva.
Una de las diez mejores películas de la historia del cine.
-Terciopelo azúl (David Lynch.1986)
Obra emblemática de mi admirado Lynch. Una música que invita al relax y a la ensoñación. Un idílico pueblo en el que la gente vive feliz y todo marcha estupendamente, sin preocupaciones ni problemas graves. Aunque tal vez, no todo es como parece y bajo la superficie brillante se encuentran la oscuridad y el ruido.
-Reservoir dogs (Quentin Tarantino.1992)
Brillante y salvaje ópera prima de uno de los directores fundamentales de nuestra época. Una historia brutal, violenta, con una planificación y una estructura rompedoras para la época y con una escena mítica que hizo que todos nosotros nos compráramos unas gafas de sol y caminásemos en grupo con actitud chulesca mientras en nuestras mentes resonaba cierta canción.



-Trainspotting (Danny Boyle.1996)
Cuando leí el libro de Irvin Welsh pensé que sería complicado reflejar toda esa dureza en una película. Cuando vi el film de Boyle me alegré de haberme equivocado. Película vertiginosa y speedica desde su comienzo en la que no se trata de juzgar a los protagonistas por lo que son, drogadictos con la mente destrozada, sino se  limita a mostrarnos sus vidas tal y como son, que ya se encarga el espectador de ir juzgándolos según avanza el metraje. Corre, corre, que viene la poli.
-Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg. 1998)
A pesar de que no es de mis películas bélicas preferidas, he de reconocer que tiene uno de los comienzos más reales, aterradores y crueles de los que he podido ver. Cruel por su veracidad, Spielberg nos muestra la crudeza  y la miseria de una batalla como si hubiese estado allí, en el desembarco de Normandía.
-Man on the moon (Milos Forman. 1999)
Siempre me ha resultado complicado aguantar una película de Jim Carrie entera. Me puede su forzado histrionismo y me hastía y empalaga hasta límites insospechados... Pero en este film esta simplemente brillante y es que tal vez sea el mejor papel que ha hecho en toda su historia. Un gran biopic sobre Andy Kaufman, un genio del humor cobra vida aquí y protagoniza uno de los openings de película más originales que he visto.
-Ichi the killer (Takashi Miike. 2001)
Takashi Miike es un director peculiar, con una larguísima lista de películas dirigidas en pocos años, es capaz de cambiar de registro con cada nuevo proyecto, manejando con igual soltura un film sobre gangsters  como uno infantil. Es un cineasta incómodo, de difícil digerición, muy dado a los excesos (en todos los sentidos) y aunque esta no es su mejor película sí que me marcó y me dejó impactado desde su escatológico y salvaje comienzo la primera vez que la vi. Ojo, aviso, no es para todos los gustos ni todas  las edades.
-Atrapame si puedes (Steven Spielberg.2002)
Una película supuestamente sencilla y sin pretensiones puede llegar a convertirse en una de las mejores del año, algo que queda patente desde el comienzo, con unos títulos de crédito que nos transportan a otro tiempo, a un pasado colorido y musical.
-Pozos de ambición (Paul Thomas Anderson.2007)
La mejor película del año 2007  y una de las mejores de la década. Una nueva obra maestra hipnótica de Paul Thomas Anderson que nos transporta aquí a la América del nacimiento de la búsqueda del petróleo, una época donde un hombre con suerte (o sin escrúpulos) puede llegar a ser uno de los más ricos del país. Un comienzo oscuro y silencioso hasta el terror incómodo.



¿Y cuáles son los vuestros?
Y puestos a lanzar retos que yo voy recogiendo, ¿se atreverá alguno de ustedes a hacer un Top con los 5 finales de película más decepcionantes de la historia? Hahahahahahahahahahaha (leer esto último con eco e imaginándome entre las sombras con mis manos entrelazadas caminando hacia atrás hasta que me pierdo en la oscuridad).
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11/16/2009

Las 1000 caras de Alfred Hitchcock


Visitando la página de William de Baskerbille, Retorno a Manderly (que os invito ferviertemente a visitar), he podido disfrutar de algunos posters vintage de películas del genial e inigualble Alfred Hitchcock, lo cual me ha animado a hacer esta sección de "Las 1000 caras de..." repasando la obra de este genio.
Poco se puede decir del cineasta que no se haya dicho ya, imitado hasta la saciedad y visionario como pocos, nos ha dado muchas obras maestras a lo largo de su dilatada carrera. Aquí les dejo imágenes de sus películas, en un breve repaso-homenaje a su encomiable y obligada filmografía.
Que ustedes lo disfruten.

1925 "The pleasure garden"
1926 "The mountain eagle" 1926 "The Lodger"
1927 "Downhill"1927 "Easy virtue"
1927 "The ring"1927"Blackmail"
1928 "The farmer's wife"1928 "Champagne"
1929 "The Manxman"
1930 "Elstree calling"
1930 "Juno and the paycock"
1930 "Murder"1931 "The skin game"
1932 "Rich and strange"1932 "Number seventeen"
1933 "Waltzes from Vienna"1934 "The man who knew too much"
1935 "The thirty nine steps"
1936 "The secret agent"1936 "Sabotage"
1937 "Young and innocent"
1938 "The lady vanishes"1939 "Jamaica Inn"
1940 "Rebeca"1940 "Foreign Correspondant"
1941 "Mr. and Mrs. Smith"1941 "Suspicious"
1942 "Saboteur"
1943 "Shadow of a doubt"1943 "Lifeboat"
1945 "Spellbound"1946 "Notorious"
1947 "The Paradine case"1948 "Rope"
1949 "Under capricorn"1950 "Stage fright"
1951 "Strangers on a train"1952 "I confess"
1954 "Dial M for murder"1954 "Rear Window"
1955 "To catch a thief"1956 "The trouble with Harry"
1956 "The man who knew too much"
1956 "Wrong man"
1958 "Vertigo"1959 "North by northwest"
1960 "Psycho"
1963 "The birds"
1964 "Marnie"
1966 "Torn Curtain"
1969 "Topaz"
1972 "Frenzy"
1976 "Family plot"




Y a modo de conclusión, un video en el que podemos deleitarnos con los cameos que Sir Alfred gustaba de realizar en sus films, a modo de juego para el espectador.




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11/11/2009

Monos como Becky (o en los límites de la realidad cuerda)

La linea que separa lo que entendemos por cordura de lo que se define como locura (y no digamos ya la diferencia entre genialidad y locura) puede llegar a ser tan fina y está en tantas ocasiones tan difuminada que, algunas veces, desaparece lentamente sin que nos demos ni cuenta del proceso; un claro ejemplo podría ser el que sigue: miembros del Jurado del Premio Nobel decidieron otorgar dicho galardón al psquiatra Egas Moniz. Hasta aquí todo correcto y no parece haber nada fuera de lo común (salvo que alguno de ustedes conozca al citado Egas), el detalle que nos hace dudar de la cordura del jurado estriba en que el Dr. Moniz es ni más ni menos que el creador da la traumática intervención cerebral conocida como lobotomía y cuya principal y única función es la de transformar a pacientes conflictivos y que merecen atención exahustiva en personas sin alma que nos recuerdan a los zombies de la mítica "La legión de los hombres sin alma"; de hecho uno llega a dudar que tras tan atroz práctica quirúrgica sean personas tan siquiera.
La lobotomía es la atroz extirpación psicoquirúrgica de una parte del cerebro humano para lograr la domesticación del paciente conflictivo. Los locos, como cualquier otro enfermo del sistema social, además de acarrear un gasto que el Gobierno no ve con buenos ojos (ya sabemos todos que el único gasto bueno es el gasto del político para sí mismo, sus amigos o familiares), además de eso, molestan sobremanera y ocupan un lugar físico (en unas limitadas instalaciones) precioso en la deprimente sanidad pública y si son enfermos mentales violentos, pues mucho más si cabe, así que se les pasa por la mesa de operaciones cual conejillo de indias, se les aplica el método de la incapacitación y, aunque siguen ocupando una habitación, al menos ya no causan tanta molestia como lo hacían antes y no hay que dedicarles tanto tiempo como requerían previamente, con lo cual se da por solucionado gran parte de la problemática.

El "Doctor" Moniz realizó su primer experimento de lobotomía con una orangutana llamada Becky (de ahí el título del film de Jordá) y en vista del "éxito" conseguido no tardó en animarse a practicar con seres humanos.
El cine ha sobrevolado esta temática en varias ocasiones y ahí están films como "Suddenly last summer", "One flew over the Cucko's nest", "Hombre mirando al sudeste" o "Awakenings" para corroborarlo, pero ninguna ha tratado el tema de forma tan cercana (y triste) como la película de Joaquim Jordá y Nuria Villazán. Aunque este incómodo largometraje data de 1999 (y es a mi entender uno de los mejores de la década de los 90), su gestación se remonta a 1992, fecha en la que Jordá ya coqueteó con la idea pero tuvo que desestimarla al paralizarse las subvenciones que iba a recibir de tierras lusas (algo lógico por otra parte si tenemos en cuenta que uno de sus personajes más célebres, no sale muy bien parado). Pasó el tiempo y Jordá sufrió una embolia cerebral que afectó zonas de su cerebro relacionadas con la memoria y la percepción que hicieron que este proyecto siguiera conservando su título original, pero que tomara nuevos caminos que transformaron a la idea de una película de ficción en un documental transgresor pero necesario.
Pasado (con detalles de la vida, obra y "milagros" de Egar Moniz) y presente (la vida de un grupo de enfermos mentales de un sanatorio barcelonés) se cogen de la mano para conformar un film tremendamente ambicioso (en el buen sentido del término) e irremediablemente polémico. Un viaje vertiginoso a los más intrincados pliegues de la mente y que, como un monstruo de Frankenstein, está hecho de pedazos de experimentación visual y narrativa (película convencional, imagen digital, color, blanco y negro, idiomas variados, actores y personas reales...) que no hacen sino enriquecer, y de qué manera, la historia que nos es contada
A destacar ese momento final en el que uno de los enfermos (enfermos que tienen que reinventarse a sí mismos y al mundo que les rodea cada día) exige ante la cámara sus derechos y denuncia los métodos terapéuticos que sufre tanto él como sus compañeros y que sus palabras ("Si sufrimos es porque necesitamos algo. Primero alimentar las neuronas; luego, alimentarnos de cariño y dar mucho amor") le convierten a él en el cuerdo y en nosotros en los locos que permiten prácticas tan aberrantes para una persona como son la lobotomía, el uso de psicofármacos, la ausencia de diálogo y el uso de terapias agresivas que no son otra cosa que una forma de reducción sociopolítica más.
Siempre he pensado que quien aniquila las emociones de una persona, acaba con la persona como tal, la aniquila y la anula y es un asesino de los sentidos en particular y del ser humano en general, y después de ver este documental, mi percepción no ha cambiado lo más mínimo hacia estas prácticas aberrantes y más propias de la Inquisición que de la medicina moderna.
Una película necesaria y que debería ser de visión obligada en todos los institutos de este país) y que hace que nos planteemos si no estaremos lobotomizados todos nosotros porque, y eso no me lo pueden negar, amigos míos, somos una sociedad que no piensa, que ocupa lugar, pero que no molesta para nada. ¿O no?.

"...eres al instante peligroso,
y te dominan con una cadena"
Emily Dickinson


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11/08/2009

La escena del día: La vida de Brian (o ¡Largo de aquí!,¡a adorar a otra parte!)


Es difícil quedarse con una sola de todas las brillantes escenas que pueblan la genial película del, no menos brillante, grupo cómico Monty Python. Hubo una época de mi vida en la que, cuando era estudiante y vivía con otros compañeros, veíamos este film todos los sábados antes de salir de fiesta (los viernes quedaban reservados para la demencial y maravillosa "The Rocky Horror Picture Show") llegando a aprendernos todos los diálogos de memoria y repetirlos continuamente entre risas y carcajadas a cualquier hora del día. Hoy día, desde hace unos cinco años, su visionado es obligado para mi y los míos en la noche de Navidad, en una sesión doble en la que va acompañada de la Obra Maestra "Qué bello es vivir".
Es fin de semana y es momento de olvidarse de los agobios del trabajo semanal, así que nada mejor que echarse unas risas con esta hilarante escena. Disfrútenla y nos leemos a partir del martes (que me ausentsré durante unos días de este planeta).

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11/05/2009

Los 5 mejores finales de película (o ¿pero esto qué es?)

Homo Insanus me propone desde su blog, Homo Insanus (que os invito a visitar), que diga cuales son los cinco mejores finales de película para mi. Lo cierto es que la cuestión es harto complicada, por no decir imposible, ya que los gustos de uno van cambiando con el tiempo y cada dçia aparecen nuevos favoritos que van desplazando a otros), así que a riesgo de dejarme algunos en el tintero (ese final de "El club de los poetas muertos", o el de "Qué bello es vivir", o el de "El planeta de los Simios", o el de "Saw", o el de "Seven"... por citar algunos que no estan), pero como uno ha de cortar por algún lado, ahí va mi selección (sin orden establecido de preferencia):

OJO, LOS VIDEOS PUEDEN CONTENER SPOILERS (Si no has visto el film, no veas el video o me odiarás de por vida).

1-"Sospechosos habituales" de Bryan Singer.
Cuando todavía no exisitía la moda de utilizar un final sorpresa para todas y cada una de las películas que se hacen, Singer se sacó de la manga este peliculón en el que sobresale sobre los demás Kevin Spacey. Yo he visto a Kaiser Sozé, ¿y tu?.



2-"El sexto sentido" de M. Night Shyamalan.
Auténtico boom cinematográfico que ha condicionado el género con posterioridad. La única pega que se le puede achacar a Shyamalan es que rodara esta grandísima película la comienzo de su carrera, ya que, injustamente, el público siempre va a comparar cada trabajo suyo con ella (lo cual es una pena, porque cada día hace películas mejores). En ocasiones, veo muertos...



3-"La niebla" de Frank Darabont.
Final desalentador y que hace que uno se remueva en su asiento como pocos. Imposible no contagiarse de la desesperación que embarga al protagonista cuando descubre lo que descubre. Es esta, para mi, una película a descubrir; una pequeña joya que es olvidada por muchos.



4-"La Invasión de los ultracuerpos del espacio exterior" de Philip Kaufman.
Noches de pesadilla e insomnio provocaron en mi este mítico final de uno de los mejores remakes de la historia del cine. Ellos están entre nosotros y tu también caerás bajo su dominio...



5-"Freaks" de Tod Browning.
Una de las películas más sorprendentes de todos los tiempos que haría las delicias de Barnum & Bailey. Si entras en este circo de rarezas, procura hacerlo con buenas intenciones, que te consideramos uno de nosotros, si no...



Estos son los míos. Pero... ¿y los vuestros?
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11/02/2009

Carretera Perdida ( o atrapado en un anillo de Moebius desbocado)

“Somos como la araña. Tejemos nuestra vida y entonces nos movemos en ella. Somos como el soñador que sueña y luego vive en el sueño. Esto es cierto para todo el universo.”
David Lynch.

Creo que está de más decir que en esta reseña hay spoilers por doquier, pero por si acaso, avisados quedan, amigos míos.
Siguiendo con mi afán de hacer un análisis personal de todas las obras de David Lynch y teniendo reciente un post sobre la película que nos ocupa, me he decidido por esta obra de Lynch en lugar de seguir un orden cronológico coherente (algo que imagino será recurrente en sucesivos posts sobre el autor).

Ante un cineasta como el que nos ocupa, David Lynch, y una película como de la que vamos a hablar, "Lost Highway", uno no puede evitar hacerse la pregunta de rigor, ¿cómo abordar un filme como este?. Está claro que la historia gira en torno a una infidelidad y el desdoblamiento mental identitario que éste provoca, pero no por estar claro el concepto es fácil analizar el contexto que lo encierra ya que "Carretera Perdida" es un film mutable, que varía en cada visionado y que está abierto a cientos de interpretaciones... Aún así, allá vamos.

"Me gusta recordar las cosas a mi manera", dice Fred en la película, y por eso recuerdo yo ahora y aquí que David Lynch juega con el cine y sus formas de una forma que es inalcanzable para el 99'9% de sus compañeros de profesión. Es un genio en toda regla que gusta de romper las normas preestablecidas para demostrarnos que en el mundo del arte audiovisual (que eso es lo que el hace y de lo que el proviene) hay cientos de caminos por explorar, imágenes grabadas a fuego en nuestra memoria que él nos susurra con terrible suavidad mientras descansamos en nuestros sofás, pero que resuenan con atronador estruendo en nuestra débil mente mientras navegamos por un mundo onírico de sensaciones y desasosiego... y todo esto porque "me gusta recordar las cosas a mi manera".

"Carretera Perdida" (1997, David Lynch) es una de las mejoresy más deslumbrantes películas de este director (en gran parte debido a la utilización del scope, a la horizontalidad de la imagen y a los preciosistas encuadres que se emplean), maravillosa, surreal, poética, misteriosa, repleta de miedo contenido, simbológica y perturbadora, como siempre en Lynch, donde se encierra toda su esencia y sus obsesiones. Un viaje sin retorno (o más bien una historia espaciotemporal y cíclica) que reinventa el cine noir a finales del milenio pasado y que nos transporta a otras películas como "La mujer del cuadro" y que juega con el tiempo y el espacio de forma sobrecogedora, dominando con maestría los diálogos y los silencios entre los mismos, dejando unas pausas alargadas en exceso y que resuenan como un estruendo en nuestras cabezas (palabras mudas que dicen más que las habladas); y controlando el tiempo dividiendo el film en dos partes, una primera más pausada, calmada y silenciosa (la calma que precede a la tormenta) y una segunda más frenética y desenfrenada (viéndonos inmersos en la espiral de locura en la que ha caído el protagonista), dos piezas muy diferentes pero que encajan a la perfección para dar un conjunto único y brillante. Hay que recordar, a modo de curiosidad, que el gérmen de la película surge de la fallida serie para televisión "Hotel Room", que no pasó de un episodio piloto triple (y es que ambas obras coinciden en forma en la citada primera parte de "carretera Perdida", con diáologos escasos y con vacíos entre ellos y esos planos fijos y casi eternos).
"Dick Laurent está muerto", pero antes de fallecer ha llamado a mi timbre y me ha contado que lo que el film nos narra es lo siguiente:
Después de unos hipnóticos títulos de crédito en los que vemos a un coche circulando a tumba abierta por una carretera sumida en la oscuridad más absoluta (aderezado todo esto con una brutal canción de David Bowie, ese genio de ojos cambiantes), se nos es presentado Fred Madison (Bill Pullman) en un primer plano, sobrio, con mala cara y por afeitar (tal vez este sea el final y ya sepa todo lo que nosotros aún no sabemos y el no recuerda) y parece estar perdido en sus pensamientos cuando suena el telefonillo de su casa. Va hasta el y escucha una frase fatídica que desencadenará todo: "Dick Laurent is dead".
Suponemos que ha pasado algo de tiempo desde esa primera secuencia y vemos a Fred que está a punto de salir de su minimalista casa, saxo en mano, para ir a tocar free-jazz a un club llamado Luna Lounge y le pregunta a su esposa Renee (Patricia Arquete emulando a Bettie Page) si le acompaña, alo que ella responde que no, ya que "voy a leer" es lo que sale de sus labios. Fred tarda un rato en responder a esto y cuando lo hace, una sonrisa maliciosa y desconfiada (primeros atisbos de los celos velados de este hacia su mujer), le pregunta "¿a leer qué?", a lo que no obtiene respuesta, sino una mirada de dejadez de ella y un silencio que denota densidad y enrarecimiento en su relación. Renee es la típica mujer lynchiana, fría y cínica en contraposición a la sexualidad latente de todos los patrones masculinos de la filmografía de Lynch (algo sólo roto hasta la fecha en "Mulholland Drive", otra obra cumbre del director); Renee es gélida(como cuando Fred le cuenta el sueño que ha tenido en el que el la llamaba y ella no respondía, lo cual no es sino la constatación de que no le responde porque no puede hacerlo ya, porque está muerta), pretendidamente frígida (al menos para Fred, como demuestra el hecho de la relación sexual que tienen ambos en un ambiente tétrico y una completa falta de gestualidad por parte de ella durante su ejecución, tan solo dándole unas palmaditas humillantes a su marido cuando todo acaba), distante y manipula a Fred a su antojo (como más tarde hará su alter ego con la otra versión de Fred que es Pete).

En el club, Fred toca el saxo de manera frenética y desquiciada, lo que no es más que la constatación del comienzo de su descenso a los infiernos de la locura. En una pausa del recital, llama a su casa, obteniendo tan solo el sonido de los tonos del teléfono como única respuesta. Nadie responde al otro lado. ¿Es que Renee está ya dormida o es que no está?, si es así, ¿dónde está y con quién? (más avanzado el metraje, Fred tendrá un flashback en el que verá a su mujer salir del local con un amigo de esta llamado Andy). Cuando vuelve a casa, Fred ve a su mujer dormida de forma inocente, tal vez sólo estaba durmiendo después de todo.
A la mañana siguiente, Renee encuentra en el exterior un sobre sin remitente ni destinatario en el que hay una cinta de video en la que se ve grabado el exterior de la casa en la que viven Fred y Renee (que si alguien ha visto la estupenda película de Haneke, "Cache", veran que Lynch ha servido de inspiración para dicho film). En días sucesivos, reciben otras dos películas de video más, en la segunda se ve tanto el exterior de la casa, como planos interiores y en la tercera de ellas se ve lo que en las otras dos y a la pareja protagonista en su dormitorio, en la cama. Ante tal intromisión en su intimidad, deciden llamar a la policía, que no encuentra nada extraño en su investigación en la casa. Como podremos descubrir un poco más adelante, con la aparición de una cuarta cinta, los videos que Fred van recibiendo no son sino recuerdos que van acudiendo, de forma intermitente y cada vez más completa, a su cerebro y a su mente amnésica.
La acción se traslada ahora a una distendida fiesta en la que Renee flirtea con un desconocido. Fred, celoso, se marcha a la barra del bar para tomar una copa y es en ese momento cuando se produce una de las mejores escenas del cine en años; a saber:
un misterioso hombre de negro, con la cara blanquecina y sin pelo en el rostro (ni tan siquiera en las cejas), un rostro que ya se ha visto anteriormente y de forma fugaz sustituyendo la cara de Renee y que no es sino el lado oscuro de Fred (o de cualquiera de nosotros), el yo interior malvado que nos hace cruzar la linea de lo permitido y cumplir así nuestra venganza. Después de hablar con Fred (diálogo que no voy a contar aquí para no estropearle a nadie la magia de descubrirlo en la película) se da la vuelta y se marcha. Fred, confundido, le pregunta a Andy sobre la identidad del extraño, a lo que este le responde que "es amigo de Dick Laurent", a lo que Fred, más confundido aún, pregunta si Dick Laurent no está muerto. Es entonces cuando el confundido es Andy: ¿Ha muerto?, ¿De qué conoces a Dick Laurent?".
Esa misma noche Fred entra en casa primero, para investigar si hay alguien (la persona que graba los videos) y lo único que ve en la oscuridad del pasillo, mientras llama a Renee, a la que ya no encuentra por ningún lado, es un humo blanco avanzando al fondo. Fred se pierde en la oscuridad del pasillo. Aquí hay dos cosas que mencionar. La primera, que el humo es, según palabras del mismísimo David Lynch, una metáfora de vida oscura y confusa, que es lo que le espera al protagonista a partir de ese momento. La segunda cosa que merece destacarse, es la forma en la que Fred se enfrenta a la oscuridad del pasillo, con reticencia al principio, pero adentrándose finalmente aceptando así su destino venidero.

El amanecer llega con una nueva cinta, la cuarta y definitiva, en la que aparece un cuerpo mutilado (como si de la Dalia Negra se tratase) y a Fred entre los pedazos que antes eran una mujer, cubierto de sangre y totalmente enajenado por los celos. Pero resulta que lo que se muestra en el video es la más dura realidad. Fred ha asesinado a su mujer y por ello es trasladado a la cárcel (curioso es el detalle de que le veamos siempre solo en prisión, sin compañeros de celda ni tan siquiera cuando está en el patio, lo cual nos hace sospechar que esa cárcel es puramente mental y fruto de la culpabilidad que azota su conciencia y es que Lynchh crea espacios comunes que necesariamente se ven acotados al interior del protagonista, como ya hiciese en "Twin Peaks", el agente Cooper y la famosa habitación roja), donde comienza a sufrir dolorosas migrañas y extrañas visiones en las que ve gente y lugares que le son desconocidos para él, seguidos de una gran y estruendosa luz (esas visiones y destellos luminosos son el preludio de lo que está por venir, la luz es una metáfora de las transformaciones físicas y mentales y en el cine de Lynch, los fallos de la luz en general y de la energía eléctrica en particular, son sintomas de la venida inmediata del mal en cualquier forma).
Cuando por la mañana un vigilante se acerca a la celda de Fred, no sale de su asombro ante lo que ve (ni nosotros tampoco). La celda ya no está ocupada por el torturado Fred, sino por un joven desconocido para todos llamado Pete Dayton, desaparecido desde hace unos días de su hogar, con amnesia y que nadie sabe cómo ha llegado hasta allí. Pete es llevado de nuevo al hogar paterno y trata de retomar su vida tal y como la dejó unos días atrás, con sus padres, su novia Sheila y su trabajo en un taller mecánico.
Para mi, el hecho de esta transformación y el hecho de que no recuerde nada de lo que ha ocurrido no es sino la mente de Fred que, incapaz de asumir la autoría de sus hechos y no ser capaz de soportar su conciencia, se inventa una nueva vida imaginaria, un alter ego mentalmente libre con el que tratar de hacer las cosas de otra manera y poder tener así todo lo que no tenía en su triste y vacía vida real. Aquí el desdoblamiento mental es expresado como un desdoblamiento espacial, donde la mente se escinde del cuerpo y crea un nuevo ser de la nada, como el capricho de un dios adimensional.
Pete va al taller y allí escucha en la radio la misma melodía que Fred entonaba con el saxo al poco de comenzar la película. La melodía provoca en el joven agudos dolores de cabeza y le dice a un compañero que la quite, que no le gusta. (tal vez en un ejercicio de su mente por evitar el florecimiento de un recuerdo indebido). Todo paraece ir medio bien hasta que un vehículo llega al garaje, el Mercedes del Sr. Eddy, que parece hacer un extraño ruido que no le gusta nada al jefe mafioso. Una vez solucionado el problema que tenía el coche, Mr Eddy le pide a Pete que le acompañe a dar una vuelta con él, para comprobar si el molesto ruido ha desaparecido totalmente. En su travesía, un conductor imprudente y prepotente pagará las consecuencias de no saber conducir ni comportarse bien a manos (literalmente) del Señor Eddy.
Días después (en los que a Pete le cuesta llevar la vida que se suponía tenía antes de su amnesia) el coche vuelve a hacer acto de aparición en el taller de reparaciones, pero esta vez Mr. Eddy no es quien ocupa el vehículo, sino Alice, su amante y copia exacta (en lo físico) de la difunta Renee con una única excepción, el color del pelo, que en esta encarnación de mujer es rubio (como sucediera muchos años antes con Hitchcock y su "Vertigo") y no negro, con lo que se demuestra que nos es casi imposible huir de nuestro pasado y de nuestras faltas.
Ella vuelve otro día, y otro, hasta que su seducción hacia Pete surte efecto y le hace creer a este que ella es una mujer presa y captiva de Mr. Eddy y le convence para acabar con él en casa de un director de cine porno, Andy, lugar al que fue obligada por el jefe mafioso.

Pete recibe una llamada de Mr. Eddy y el extraño hombre de negro en la que le hablan de la situación de los condenados a muerte y su reclusión en un lugar del que no pueden escapar (un aviso de su mente y un mensaje que hace clara alusión a su situación real como Fred, una llamada a que despierte de esa ensoñación de una vez por todas). Tiempo después, Pete se cuela en casa de Andy, donde puede ver una película pornográfica en la que actua Alice (y se puede ver claramente que no está forzada a ello, sino que disfruta de lo que hace, lo cual comienza a desorientar a Pete). Es sorprendido por Andy y ambos se enzarzan en una pelea que acabará con la muerte de Andy (su cabeza es incrustada contra la esquina de una mesa de cristal) y el asombro de Pete no hará sino acrecentarse cuando ve a Alice actuar con frialdad extrema al saquear a Andy robándole joyas y dinero. Renee sugiere a Pete que se marchen a un lugar en el que podrán esconderse, una cabaña de madera (otra de las aficiones de Lynch) en mitad de la nada. Al llegar y no encontrar a nadie allí, Alice y Pete hacen el amor nuevamente a la luz de los faros del coche. Pete le dice a Alice "Te quiero", a lo que Alice le susurra al oido, fatalmente, "nunca me tendrás" antes de levantarse y encaminarse hacia la cabaña. Al incorporarse Pete, vemos que ya no es él sino Fred, que consciente de que jamás tendrá a Renee/Alice, recupera su memoria y decide acabar con el problema que le tortura.
Dentro de la cabaña se encuentra al hombre de negro que le está esperando con una cámara de video con la que le graba mientras le repite una y otra vez "¡Quién coño eres tu!". Fred asustado huye en el coche.

LLega a un motel de carretera de nombre "Lost Highway Hotel" y coge una habitación. Descubre con pesar que en la habitación contigüa a la suya (cruel designio del destino) está Renee/Alice con Dick Laurent/Mr. Eddy. Después de que ella se marche, Fred atrapa a Dick Laurent y, a golpes, lo lleva de nuevo al desierto donde, con ayuda del hombre de negro (recordemos que simboliza su lado oscuro, su atrevimiento de cruzar la linea del homicidio y la venganza) acaba con la vida de Dick.
Fred conduce de nuevo sin rumbo, pero su camino le lleva hasta su casa, donde vemos que para, baja del vehículo y llama a su propio timbre para pronunciar la frase con la que se comenzaba este film "Dick Laurent está muerto". Por fin Fred ha asumido su culpabilidad, por fin ha desechado de su mente todas las excusas y todos los auto-engaños en los que se ha refugiado y por primera vez es consciente de lo que ha hecho y por qué lo ha hecho. La policia, que venía pisándole los talones desde casa de Andy, le persigue hasta casi alcanzarlo, momento en el que Fred comienza de nuevo a convulsionarse entre luces y destellos y su rostro deformado y en estado de cambio nos muestra que está, otra vez, a punto de tratar de huir de lo ocurrido y refugiarse nuevamente en un estado mental de engaño auto-inducido.
Como conclusión diré que estamos ante una película compleja (como siempre en Lynch) en la que no sabemos qué parte es real y cual imaginada, si todo pasa como realmente vemos o creemos o como la mente de Fred cree, un largometraje que exige al espectador más de lo que está acostumbrado a dar en una sala de cine, un recomandabilísimo ejercicio cinematográfico de transposición onírica de personalidades (como ocurrió después en la grandiosa "Mulholand Drive") en el que la inseguridad de un hombre le hace cometer un vil asesinato, imaginarse una nueva vida y fracasar de nuevo en su lucha por conseguir la atención total de una mujer, y es que el torturado Fred está condenado a repetir su pecado una y otra vez para toda la eternidad en un ciclo perenne de locura. Un film necesario para la, algunas veces, anquilosada industria y para nuestras, algunas veces, perezosas mentes. Sin duda alguna.

Abro, de nuevo, la puerta de mi coche. Entro lentamente en él mientras me enciendo otro cigarro. Pongo la música a todo volumen y arranco. Piso el acelerador al máximo, desbocado, para escapar de nuevo de la policía por esa vieja carretera perdida; aunque parezca que todo ha terminado para mi no es cierto, porque todo comienza nuevamente, porque Dick Laurent ha muerto y así recordaré yo cómo sucedió, sucede o sucederá a todo... o no...
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10/29/2009

EL POSTER DE LA SEMANA: EL TERROR ANIMAL SE ESCONDE ENTRE LAS AGUAS.



Los animales han estado junto a nosotros desde siempre, de hecho ellos llegaron antes aquí que nosotros, y el cine se ha encargado de mostrarnos su parte más amable, pero también la más cruenta y terrorífica. Es en este punto donde más juego han dado (sobre todo para los aficionados al cine fantástico), sabiendo aprovechar la aversión o temor que nos pueden producir algunos de esos animales o bien inventándose terrores que no teníamos hasta ese momento; así nos encontramos, sobre todo en los 50, a insectos mutados hasta el gigantismo por culpa de la radiación atómica ("Them!", "Tarantula"), a abejas asesinas y descontroladas ("El enjambre"), a pájaros organizados para acabar con la humanidad ("Los pájaros"), perros que olvidan que son el mejor amigo del hombre ("Cujo"), monos que no olvidan que se quedaron atrás en la evolución ("Atracción diabólica")... y, por supuesto, la amenaza se oculta en la profundidad de las aguas, porque en lo más oscuro de lagos, ríos y mares, acechan bestias hambrientas de sangre dispuestas a llevarse por delante a una sugerente bañista, a un despistado pescador o a un inocente niño. A mi, a título personal, siempre me ha provocado un escalofrío pensar que si alguna vez voy en barco, este pueda naufragar y me vea flotando en medio del océano, rodeado de miles de kilómetros de oscura agua a mi alrededor y a saber qué animales pueden estar nadando bajo mis pies a la espera del momento oportuno para lanzarse sobre mi...Nadando me marcho de este post hasta la orilla, pero antes les dejo, amigos míos, unos cuantos posters de películas sobre esta temática, la de los animales que surgen del agua para dominar a las especies que pueblan la tierra.






























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10/24/2009

MOON ( O... YO, YO MISMO Y GERTY)



Los seres humanos nos pasamos la vida buscando el sentido de nuestra vida y nuestra identidad. Intentamos averigüar (casi siempre de forma infroctuosa) quienes somos realmente, qué nos motiva a levantarnos cada día y luchar por vivir un día más hasta el ocaso de nuestra existencia. Desconocemos quienes somos, de hecho vamos cambiando de forma de ser según acontecen los hechos alrededor nuestro, sucesos que van oldeando nuestro mutable carácter día sí, día también. Siempre queremos más, siempre ansiamos descubrir lo oculto que hay en nuestra alma... y cuando descubrimos quienes somos realmente por dentro, resulta que no somos capaces de aceptarlo y nos deprimimos ante lo que se erige como verdad. Esto mismo le ocurre al protagonista de nuestra película, a Sam Bell, que la verdad no le hará libre, sino que le condenará.

Sam Bell es un operario de Lunar Industries, empresa que se dedica a recolectar Helio 3 en la superficie de la Luna para emplearlo como rentable y eficaz energía ecológica. En su periplo espacial, a punto de finalizar después de 3 años de leal y monótono servicio a la multinacional para la que trabaja, ha convivido con un eficiente robot llamado Gerty que procura que a Sam no le falte de nada, llegando a conformar entre sí una verdadera e incondicional amistad entre la Inteligencia Artificial y el astronauta. Pero toda esa forzada soledad y angustiosa tranquilidad se va a ver interrumpida por un fortuito accidente y un terrible descubrimiento que condicionará su vida irremediablemente, dejando al descubierto una verdad tan aterradora como desesperante para él.

Duncan Jones consigue lo que muy pocos han logrado en su ópera prima; normalmente un director novel, en su debut, trata de lograr la cuadratura del círculo fílmico, llenando la pantalla de artificios y complejidades para demostrar todos sus conocimientos y que por contra, algunas veces, lastran el resultado final de su obra, pero él ha conseguido un largometraje exquisito, intimista, minimalista, esterlizado, frío como el espacio y sobrio, sin grandes alardes de espectacularidad gratuita y proponiéndose (y logrando) romper los moldes de lo que se entiende hoy día por una película de ciencia-ficción.
Si uno piensa en un film de ciencia-ficción enseguida le vienen a la mente naves espaciales persiguiéndose por el hiperespacio, tripuladas por seres imposibles de otras dimensiones y con efectos digitales a millares en cada fotograma, pero aquí no hay nada de eso, no señores, Duncan Jones se ha retrotraído a los años 70 (principalmente) y se ha empapado de trabajos como "Solaris", "Atmósfera Cero", "Naves Misteriosas", "El Resplandor", "2001, Odisea del espacio" o los videos de robots del prestigioso Crhis Cunnigham para tomar el elemnento ficcional de manera científica y explorando sus consecuencias, para transformar la supuesta odisea espacial en una odisea interior y personal, haciendo primar al individuo sobre el envoltorio que lo rodea y dejando al descubiertola deshumanización que produce la tecnología y la insignificancia del ser humano frente a la complejidad del Universo (como por ejemplo en esa escena, hacia el final, en la que Sam comunica por última vez con su familia y se ve su pequeño transporte con su añorada Tierra como fondo).
Con el descubrimiento de Sam (ese plano en el que se ven cientos de contenedores me recordó inmediatamente a cierta escena casi final de "The Prestige" o "El truco final") queda patente que Gerty (fiel hasta las últimas consecuencias), finalmente, resulta ser el más humano de la base Sarang.


Antes de dar por finalizado este post lunar, cabe mencionar la grandiosa labor de Sam Rockwell, un actor a reivindicar y que se merece absolutamente el Oscar a la mejor interpretación por este papel de un astronauta en los límites de la locura más absoluta (y que tiene una capacidad asombrosa para interpretar papeles de personas reales y cotidianas). A destacar también la magistral y preciosa banda sonora compuesta de Clint Mansell (que a mi me ganó desde que escuche su trabajo para "Requiem por un sueño") y la labor de efectos especiales, que a pesar de estar hecho casi todo con maquetas a escala, no desentonan para nada y parecen mucho más reales que algunas naves y decorados creados con las últimas técnicas digitales.
Si este director sigue así en su carrera, muy pronto muchos se olvidarán de que es hijo de quien es y le (re)conoceran por ser quien es y lo que hace, porque nos ha regalado aquí un film atípico, pero necesario, que nos aleja de la palomitera visión de videojuego de la gran mayoría de las películas de la ciencia-ficción moderna.

Y es en el punto del descubrimiento de la verdad, el de la definición de la personalidad y humanidad de Sam, en el que me asalta a mi una duda: si Sam conoce lo que conoce por conocimientos adquiridos, si nunca ha estado en ese Hawai (sitio al que comenta que desea ir cuando regrese a casa) pero lo conoce a la perfección, ¿qué le diferencia de mi o de alguno de ustedes, queridos lectores?; yo, por mi parte, nunca he estado allí, pero conozco casi con exactitud como son sus playas, como es su cultura o incluso cual es la comida típica, e igual puedo extrapolar esto a cualquier otra ciudad del planeta o a pasajes de la historia que conozco como si hubiera estado allí.
¿Somos entonces todos nosotros Sam Bell y no lo sabemos aún?. Yo creo que no, pero le preguntaré a mi Gerty particular para ver que opina.

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10/20/2009

EL DIALOGO DE LA SEMANA (CARRETERA PERDIDA DE DAVID LYNCH)



Este fin de semana, revisionando "Lost Highway" para escribir un artículo para la revista "Caltiki" (gracias, Andrés), me he vuelto a encontrar con uno de los, por lo menos para mi, diálogos más surrealistas, interesantes y rompedores de todos los tiempos. Una porción de película, una de las mejores de David Lynch, que destila genialidad en cada fotograma y que encierra en ese poco tiempo toda la esencia del cine de Lynch. En él, nos encontramos en una fiesta, en la que vemos a Fred y a su esposa Renee. Fred, un poco receloso de la actitud de su mujer y encontrándose fuera de lugar, decide irse hasta la barra para tomar una copa. Es en ese momento en el que se queda mirando a un extraño personaje que hace acto de aparición en escena; un hombre de negro, con la cara blanquecina, sin cejas y con la mirada penetrante e inquietante (que no es sino producto de su mente, la sombra que nace de sus celos y que es la posibilidad de acabar con ellos) y es entonces cuando la música desaparece, el hombre se acerca a Fred y...

-Hombre: "Nos conocemos, ¿verdad?"
-Fred: "Yo diría que no. ¿Dónde cree usted que nos conocimos?"
-Hombre: "En tu casa... ¿no te acuerdas?"
-Fred: "No. No lo recuerdo... ¿está seguro?"
-Hombre: "Por supuesto. Es más, de hecho, ahora mismo estoy allí."
-Fred: "¿Qué quiere decir?. ¿Dónde está ahora?"
-Hombre: "En...tu...casa"
-Fred: "Eso es una gilipollez"
-Hombre (sacando un teléfono móvil de su bolsillo y entregándoselo a Fred) : "Llámame. Marca tu número. Adelante"
-Fred (con el teléfono en la oreja escucha como suenan los tonos del teléfono hasta que los descuelgan)
-Hombre (desde el otro lado del teléfono): "Ya te dije que estaba aquí"
-Fred: "¿Cómo lo ha hecho?"
-Hombre: "Pregúntamelo"
-Fred (hablando por el teléfono): "¿Cómo ha entrado en mi casa?"
-Hombre (desde el teléfono): "Tu me invitaste. No tengo por costumbre ir allí donde no me llaman".
-Fred: "¿Quién es usted?"
-Hombre (por teléfono y en persona, sonando a la vez): "Mmmmm...mmmmhahahahahahahahaha. Devuélveme mi teléfono"
-Fred, aturdido, le devuelve el móvil.
-Hombre: "Ha sido un placer hablar contigo".
El hombre se da la vuelta y se pierde entre la gente. La música vuelve a sonar.


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10/17/2009

SUEÑOS PERDIDOS (TERCERA PARTE)


Tercera parte.


A unos 853 kilómetros de Ciudad de Sidonia. 16 años antes de La Plaga.

Cuando era niño, tan diminuto y frágil como pueda serlo la primera raíz de una diminuta flor, una de las cosas que más me gustaban era el momento justo después del baño especial de los sábados por la tarde; el gratificante instante en el que el tórrido aire del secador de pelo azotaba mi cara rompiendo la frescura anteriormente conseguida. Siempre recordaré aquel artefacto de plástico rojo y blanco relleno de cables, resistencias y ventiladores, que me aislaba de todo cuanto me rodeaba, y me transportaba a un lugar seguro.
Mi traicionera madre siempre ejercía, en un minúsculo trastero tan marginado del resto de la casa como lo estaba yo, ese ritual del mismo modo, meticulosamente calculado, enfermizamente idéntico en cada ocasión, agitando arriba y abajo ese abanico eléctrico, acercándolo y alejándolo de mí y consiguiendo, sin proponérselo, que con el contraste de temperatura mi piel se estremeciese en un delicioso escalofrío que recorría toda mi espalda, erizando todos y cada uno de los cortos y escasos vellos que conformaban la suave pelusilla, como de piel de melocotón, que recubría mi blanca piel.
Algunas veces, odiadas hasta más no poder, era mi progenitora la que, para apremiar, arrancaba la humedad de mi cabellera de una forma tan brusca como poco agradecida y deseé mil veces por cada ocasión que, mi secador, se rebelase contra ella y le mordiera con su boca electrificada. Pero nunca ocurrió, así que mientras ella procedía y reiteraba su rudeza, yo hacía descender lenta y pausadamente mis párpados, sumiendo a mis miopes ojos en una voluntaria y necesaria oscuridad para, entretanto, entonar mentalmente melodías de programas infantiles de la época, consiguiendo así no escucharla y no dejar que penetraran en mi cabeza las sucias y distorsionadas voces que salían de su sucia boca, palabras con las que pretendía comprar mi cariño, alienar mi débil percepción y enseñarme cuán ruin era mi padre. Pero las melodías resonaban en mi cráneo amplificadas, troncando así las malsanas letanías de aquella victimista mujer cuya máxima aspiración en la vida, reconocido por ella misma en reiteradas ocasiones, hubiese sido padecer lo indecible para haberse transformado en una más de sus veneradas y beatas Santas.
En esos días en los que mi madre violaba la tranquilidad de mi liturgia post- baño, en los que se entrometía en mi paraíso particular, imaginaba con todo lujo de detalles que ese caluroso aire que me azotaba insistentemente no era sino el mismísimo aliento del diablo, que situando su ceniciento rostro a escasos milímetros del mío, esperaba a que abriese los ojos para asustarme, asirme por las antenas y llevarme consigo a su reino, lugar al que me debería ver desterrado por mis pecados de niño no deseado, por haber irrumpido en un hogar que podía prescindir totalmente de mí... Pero, a pesar de estar tentado a hacerlo, nunca abrí los ojos, fui un cobarde y preferí quedarme en el Infierno en el que ya me hallaba...

Ciudad de Sidonia. Azotea del edificio Kubic. Hoy.

... Es curioso cómo, algunas veces, sin causa aparente, nos acordamos de circunstancias inimaginables. Yo ahora, sin ir más lejos y a modo de ejemplo, ignoro el motivo por el que me viene a la mente una imagen que creía inexistente en mi vida, perdida para siempre en el álbum de fotos del olvido. Rememoro, muy a mi pesar y no sin cierto dolor y amargura, el momento en el que mi figura paterna (figura autócrata que sólo supo darle amor a su otro hijo) despedazó un dibujo que le regalé, a modo de tarjeta de bienvenida para nuestro encuentro tras un año sin vernos por necesidades de la mina en la que le explotaban; rompiendo días de garabatos descartados e ilusiones de colorines en cientos de fragmentos que volaron a cámara lenta sobre mi niñez robada, como en un multicolor remolino que absorbía mi existencia con cada giro... y mientras esos cuerpecitos de celulosa con trajes de pintura de cera desfilaban en una ceremoniosa marcha fúnebre, algo dentro de mí se quebró y dejó de funcionar para siempre.
Tal vez recuerde ese baladí fragmento de vida porque en realidad mi existencia no ha sido más que eso desde entonces, una multitud de piezas resquebrajadas volando alrededor de un mundo que no he llegado a comprender ni éste a comprenderme a mi.
Aquella fecha de reencuentros que tantas veces había soñado en mi mente de forma más satisfactoria me sentí tan solo en el Cosmos de la tristeza, que se me heló la vida.
Me creí tan desamparado que dejé de existir.
Y así sigo, sólo y desdibujado, como un borrón mal esbozado, como el que sale con el cuerpo sin cabeza en una foto de grupo.

Continuará...
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10/14/2009

LOS CRONOCRIMENES (O CUALQUIER TIEMPO PASADO PUDO SER MEJOR PARA HECTOR 1)


"Este era su regalo para ellos, el pueblo, su país. Había depositado sobre el mundo una carga maravillosa. El terrible y fatigoso milagro de la vida eterna"
(Philip K. Dick en el relato "Algo para nosotros Temponautas")

De siempre me ha fascinado la idea de los viajes a través y en el tiempo y las paradojas en el mismo que éstas puedan ocasionar al inetrferir en él, ya sean abiertas (como sería aquella en la que uno viaja al pasado para asesinar a uno de sus antecesores imposibilitando así su propio nacimiento y por ende el asesinato que ha cometido y ha originado su no exitencia actual) o cerradas (más complejas que las anteriores si cabe y en las que el suceso o información circula cíclicamente sin saber bien por qué se originó ni por quien); de hecho, uno de los libros que más gastados tengo, y del que algún día daré buena cuenta en este blog, es una recopilación de Peter Haining y Miquel Barceló sobre relatos de dicha temática llamado "Cronopaisajes", así que cuando vi por primera vez "Los Cronocrímenes", no cupe en mi de gozo y es que con cada nuevo visionado (y ya van unos cuantos y en cada uno descubro nuevos matices) las incognitas que se nos despejan son muchas, las piezas encajan a la perfección, pero las que se nos crean nuevas son otras tantas... y es que nunca sabremos si Héctor, nuestro pobre protagonista, viaja en el tiempo para tratar de evitar que suceda todo cuanto sucede o si bien eso sucede porque el ha viajado en el tiempo, lo cual no hace sino más interesante aún si cabe el film en cuestión, o bien, por el contrario, al intentar poner remedio a todo, lo único que ha conseguido es empeorar más aún las cosas y verse inmerso en un "anillo o banda de Moebius o Möbius" para, tal vez, toda la eternidad.

Nacho Vigalondo consigue con esta, su brillante ópera prima, un deslumbrante debut (para mi éste, el de Balagueró y el de Fresnadillo han sido de lo mejor del cine patrio en años) en el complejo y complicado mundo del largometraje; "Los Cronocrímenes" se erige por méritos propios como un gran trabajo de ciencia-ficción hispana, con mad-doctor incluído, en un "hype" inteligente, original y calculado en el que todas las piezas encajan a la perfección y que nos hace albergar grandes esperanzas de que este director nos ofrezca otras buenas películas en tiempos, esperemos, no muy lejanos. El film es sencillo en cuanto a la forma de estar rodada, limpio, hecho con mucho amor y refleja los viajes en el tiempo con tal veracidad, sin alardes de intelectualismo pedante, que la hace creíble y honesta (en cierta medida me recordó a la interesante "Primer" de Shane Carruth, que también trata del tema de la máquina del tiempo y sus consecuencias con realismo), ya que a pesar de sus limitaciones técnicas y presupuestarias, es tal la entrega del equipo que la conforma, que uno sólo puede ver virtudes y aciertos en ella.

Es este un film que ya creaba interés entre el fandom mucho antes de que se estrenara en las salas comerciales de nuestro país, premiado y loado hasta la saciedad en numerosos festivales del extranjero (¡qué triste que, como casi siempre, uno tenga que triunfar fuera de las fronteras de su país para ser reconocido en el mismo!) y que ha sido alabada unánimamente por gran parte de la crítica y del público en general (e incluso está pendiente un remake para el cine USA con Tom Cruise, que por cierto, eso de los remakes que hacen los norteamericanos es algo que jamás entederé, una de dos, o bien al ver una película que no cuente con actores suyos les vaya a entrar un escozor de ojos tal que estos se les derretieran, o bien que al ver un film con actores desconocidos para ellos y que no tengan apariencia de neoyorquinos progres y cool, se dediquen en lugar de a desenmarañar el argumento de la historia, a averiguar con ahínco el país de origen de tan exótico y salvaje personaje, llegando a comprender, tal vez con fatalidad, que hay más mundo fuera de sus fronteras; es que es como si nos dedicáramos a hacer un remake de "Gran Torino", por ejemplo, con Alfredo Landa como protagonista, con todos mis respetos para él, con Ozores, Esteso y demás como vecinos de un conflicitivo barrio del extrarradio de Madrid y los niñatos de "Física o Química" como pandilleros,para que así nuestro público se sienta más identificado con la historia, y en lugar de su título original, la rebautizaramos como "Gran Seat Seiscientos"...¡Demencial!). Pero vayamos a lo que nos compete, que me despisto...

La historia (y no puedo evitar incluir spoilers en este párrafo), el juego, que Vigalondo nos propone comienza con un matrimonio en su casa del campo. Ella se marcha a comprar y él decide quedarse sentado en el jardín, prismáticos en mano, observando a una joven que se desnuda entre la maleza. Con cierto horror contempla cómo esta es asesinada por un ser misterioso que lleva la cabeza envuelta en una gasa de color rosa. No sin cierto halo de morbo, acude al lugar en el que ha visto a la chica, donde es atacado por la extraña figura. Con terror, huye despavorido entre los árboles, encontrando como único lugar para refugiarse una institución, con pintas de laboratorio científico, donde está trabajando un doctor. Este le indica, como único lugar posible para esconderse de quien le persigue, un extraño artefacto que resulta ser una máquina del tiempo que le llevará unas horas atrás, por lo que decide poner remedio a la muerte de la joven y no verse así metido en ese lío... y así dará comienzo una sucesión de situaciones en las que veremos que es imposible cambiar las cosas y que siempre cometeremos errores que nos llevarán, irremediablemente, hacia el mismo punto final que ya había ocurrido. Porque una duda nos asaltará al final de la película y es ¿cuándo empezó todo ese bucle temporal?, ¿cuál fue el momento exacto en el que Héctor se vió inmerso en esta locura?. ¿Héctor no salva a la chica porque es imposible salvarla o es imposible salvarla porque en un principio ya no pudo hacerlo?. Vigalondo se aleja del consabido causa-efecto múltiple para encerrar todo ello en la persona de Héctor ya que él es causa y efecto al mismo tiempo, no hay un desencadenante determinado para lo que ocurre (y si lo hay es desconocido para el protagonista y por obligación para nosotros), Nacho deja de lado que los saltos en el tiempo creen unviersos paralelos, sino que nos da una historia lineal, donde todo ocurre en la misma dimensión, sin baches, donde todo sucede del único modo posible en que puede suceder y Héctor se limita a cumplir lo que el ciego destino le tiene predeterminado.
En definitiva, un recomendable film de ciencia-ficción hispana, interesante, estimulante, valiente, original, con un guión sólido y bien pensado en el que todo encaja y que nos hará (re)plantearnos más de una pregunta cuando las luces de la sala de cine vuelvan a encenderse, que sobresale por encima de la media de entre todas las películas que conforman el desolador cine español; lo cual, en los parámetros en los que nos movemos, ya es mucho. Ahora solo nos queda rezar porque alguien le de más dinero para su próxima película, ¿por que se imaginan lo que sería capaza de hacer el Sr. Vigalondo con cuatro o cinco veces más del presupuesto que tuvo para "Los Cronocrímenes"?... Sin duda, maravillas que nos harán deleitarnos.

Este artículo ha sido escrito por Crowley 2, que Crowley 1 ha estado unos días ausente y como a Crowley 3 no le apetecía hacer nada, Crowley 4 viajó en el tiempo unos meses atrás para dictarle al oído a Crowley 2 esta reseña que se escribió con el portatil de Crowley 5. Pero... ¿Crowley 2 ha escrito esta reseña porque Crowley 5 ha viajado en el tiempo a dictársela o Crowley 5 ha viajado en el tiempo porque Crowley 2 escribió esta reseña en el pasado?

"Yo sé de donde vengo yo...¿pero de donde habéis salido todos vosotros, zombies?"
(Robert A. Heinlein en el relato "Todos vosotros Zombies")
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10/10/2009

TOP 5 DE PELICULAS DESMITIFICADORAS DEL "AMERICAN WAY OF LIFE"


Siguiendo al hilo de la reseña anterior, me he decidido a realizar un "Top 5" sobre films que se dediquen a acabar con ese mal sueño del pueblo Norteamericano denominado "American Way of life", donde todo es como en las teleseries de los años 50, todos los vecinos se llevan bien y se juntan para barbacoas amigables, los matrimonios son fieles y respetuosos y los hijos obedientes, serviles y nunca llegan a casa más tarde de las doce, los jefes son amables con sus leales empleados, el mecánico siempre nos recibe con una sonrisa amable, el honor de la nación está en la mente de todos, el camarero sabe nuestro nombre y cómo nos gusta el café... ¡Mentira!. Su sociedad es tan degenerada y está tan podrida como cualquier otra, y sus vidas no son más que una gran mentira que han tejido alrededor de la pantalla de sus televisiones y su cultura del miedo.
Lo cierto es que se han quedado fuera algunas fundamentales (y cada vez hay más, ya que muchos cineastas modernos plasman con mayor asuididad su desencanto en al gran pantalla), pero como yo mismo me he autoimpuesto que sean tan solo 5 desde el comienzo de este blog, pues ahí va mi personal lista (por orden cronológico):

Happiness de Tod Solondz (1998)
Ver el post anterior para más información.

American Beauty de Sam Mendes (1999).
Esta fue la película que abrió la Caja de Pandora (no la primera pero sí la más exitosa) y nos mostró que algo huele a podrido en Norteaméria (y no en Dinamarca). Un ejercicio bello e hipnótico de tragicomedia sobre la clase media estadounidense, sus complejos ocultos y sus aspiraciones inalcanzables, que encumbró a su director a lo más alto (gracias en gran medida a un inmejorable Kevin Spacey) y que es su mejor trabajo hasta la fecha. Mendes se encarga de hacer tambalear ácidamente los pilares sobre los que los protagonistas (la gente en general) sostiene su vida y sus ideales a través de esta cruel sátira de miedo, inseguridades y soledad en un típico barrio cualquiera (barrio en el que bien podría haberse desarrollado la estupenda e hipnótica "Terciopelo Azul")



Elephant de Gus Van Sant (2003).
Una inteligente a la par que brillante reconstrucción de la famosa matanza de Columbine, de la mano de uno de los directores más interesantes y sugerentes de los últimos tiempos. Una historia fría en formato (casi)documental que se erige en un experimento fílmico seco y sin concesiones para un espectador que no puede sino rendirse ante la belleza de la barbarie que se está gestando delante de él y que tendrá como brazo ejecutor a una sociedad de jovenes apáticos, faltos de emociones y atrapados en la rutina.



Capturing the Friedmans de Andrew Jarecki (2003).
Contundente documental que gira en torno a una pregunta: ¿acaso importa la verdad?, y sobre todo, ¿qué verdad?. Un testimonio auotobiográfico (la mayoría del metraje pertence a la propia familia sobre la que trata la película) en el que la intimidad deja de serlo y se convierte en un espectáculo público en el que mostrar las discusiones, secretos, ilusiones y pesadillas de una familia cualquiera y su lento y tormentoso camino hacia la destrucción como conjunto familiar supuestamente normal sobre el que vuela la sombra de la duda de la culpabilidad o no en casos de pederastia encubierta. Autosugestión, manipulación de los términos de la verdad y justicia ciega se dan cita en este documental de obligada visión.



Jesus Camp, de Heidi Ewing y Rachel Grady (2006).
Jesús ha vuelto a renacer, y lo ha hecho en Estados Unidos. Miedo y pavor le entra a uno en el cuerpo cuando ve el futuro de ese país y a los (hoy jóvenes, mañána adultos) que gobernarán y dirigirán ese país el día de mañana. A un margen queda que uno sea o no creyente, lo que aquí se analiza es la manera en la que se le puede lavar el cerebro a unos niños con fines político-religiosos (si es que la religión es capaz de vivir alejada de la política, que yo lo dudo). Un documental que te llena de horror (inolvidable la escena de ese niño que llora como un descosido porque dice no ver a Jesús cuando todos sus compañeros aseguran sí hacerlo). Una hipocresía más al descubierto de la abominable administración Bush (que se queja de los fundamentalistas islámicos y crea aquí a los suyos propios) que predica amor y solo engendra violencia. Puro cine de terror.



Nos leemos en unos días, queridos discípulos, que me marcho a un pueblecito encantador del que me han hablado en el que los árboles son rosas, la gente es amigable, nunca llueve y los alfeizares de las ventanas están llenos de tartas de manzana enfriándose...
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10/06/2009

HAPPINESS ( O, NUNCA LA FELICIDAD FUE TAN AGRIA)


"¡Yo soy el champán y tu eres la mierda!"
(Andy a Joy en Happiness)

La vida es una mierda.
O al menos eso es lo que Solondz nos hace sentir cuando acabamos de ver una película suya.

Tod Solondz no es un director fácil de digerir, de hecho es bastante incómodo, bizarro y feo de visionar (Salvando las distancias, me recuerda muchísimo al genial autor de comics patrio Paco Alcazar); tal vez sea por el hecho de que es capaz de escarbar en la superficie de las cosas, rebuscar dentro de ellas con su mirada ácida y nada indulgente y encontrar la podredumbre que guardan en su interior, las deformidades de nuestras almas en un cruento ejercicio de expresión detallado e hiperbólico de la realidad; realidad que nos negamos a ver y a reconocer con tal de que nuestra feliz vida e idea de las cosas no se vea enturbiada o mancillada y todo siga tal y como nos dice la publicidad que ha de ser.
Personajes cotidianos y patéticos, fatales secretos, perdedores irremediables, enfermos de sociedad, apariencias falsas, perturbados sexuales, eogistas, asesinos en potencia, ridículos y malsanos sentimientos, mal gusto, humor negrísimo del que nos deberíamos avergonzar de reirnos con, suicidios fingidos... estas son las formas y figuras recurrentes en sus historias, en su ficcional plasmación de nuestras vidas, en una coctelera de celuloide donde se mezclan el dramatismo más cruento y exagerado y la comedia más bufa y soez en lo que se convierte en un ataque terrorista contra la falsedad de la doble moral impèrnate en la amable sociedad americana, su establishment moral y su concepto de familia (que la acción se desarrolla en New Jersey, pero bien podría haberse dado en cualquier localización del planeta, ya que es una película con temas y situaciones universales que no entienden de clases sociales ni de colores de la piel).


Cuando uno ve Happiness (tercera película del director, premiada en diferentes certámenes y festivales y sin duda la que será la mejor de toda su carrera), que hay que verla y a ser posible en V.O.(ya que con el doblaje se pierden ciertos detalles necesarios), ya no hay vuelta atrás posible, porque se queda latente en nuestra cabeza, volviendo a nuestros recuerdos una y otra vez, como una comida difícil de digerir, asaltándonos, atormentándonos y haciéndonos ser peores personas de lo que ya somos.
Sólo con ver el principio de este remedo salvaje de "Vidas cruzads" de Altman, esa "romántica" (romanticismo made in Todd, claro está) escena de apertura desarrollada en un restaurante entre los personajes Andy y Joy, ya podemos hacernos una idea de lo que nos espera durante todo el metraje. Joy (supuesta protagonista de la película, soltera treintañera, frágil y delicada, solitaria, confundida y desgraciada en el terreno afectivo) es humillada en el restaurante a la vista de todo el mundo (con dos hermanas, que la aborrecen), pero es que en la primera media hora de película es abandonada, insultada, acosada sexualmente por teléfono, ignorada por sus hermanas, saqueada por un alumno con el que previamente se había acostado...
Y es que los personajes de Todd Solondz no pueden evitar ser unos perdedores a los que nada les sale bien y por mucho que se empeñen en su búsqueda de la felicidad propia (que no colectiva y siempre), fracasarán estrepitosamente en cada intento, golpeándose una y otra vez contra el muro de la cruda realidad y viéndose relegados a su patética soledad.
Mención especial merece el papel de Bill Mapplewood, que interpreta a Dylan Baker, un padre pedófilo, que con su brillante interpretación (es imposible no sentir aversión por él cuando trata de drogar con un sandwich a dos amigos de su hijo, o cuando deambula con el coche por las calles en busca de casas en las que haya niños solos) consiguió una más que merecida nominación al premio Oscar. Un padre aparentemente ejemplar con una esposa tipicamente "perfecta" (Trish) que en realidad es mezquina, prepotente, cruel y que vive feliz en su ignorancia fingida que presume de su irreal existencia creyendo tenerlo todo y despreciando a los demás por ello.

Y a pesar del Happy End (el más curioso, desagradable y rompedor que servidor haya podido ver), uno no puede evitar sentirse mal y uno no puede desechar de su mente la idea de seguir llamando a esa vecina odiosa sabelotodo para continuar insultándola desde el otro lado del teléfono.
Así es Solondz y así nos hace ser.
Unos malditos cabrones.

"Hay muchas cosas de la gente de bien que me horrorizan, y no precisamente el mal que llevan dentro"
F. Nietzsche.


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10/03/2009

LOS GENOCIDAS (O ME PARECE A MI QUE A ESTAS PLANTAS SE LES HAS ECHADO MUCHO ABONO)


Si algún día nos vemos inmersos en una invasión alienígena que nos conduzca al Apocalipsis como sociedad civilizada, será tal y como Thomas M. Disch describe en esta novela fundamental. Sin duda alguna, porque lo que aquí se describe es la realidad del principio de una involución y el fin de una especie dominante. La nuestra.

Thomas M. Disch es uno de los autores más irreverentes, deconocidos y geniales del siglo pasado. Un autor contranatura en el curioso mundo de la ciencia-ficción americana, que no se deja llevar por la modas y corrientes imperantes del momento, que aún cuando ha sido obligado por sus editores a cambiar de terreno y escribir novelas de terror, ha dejado en esos libros forzados su impronta y sello característico de crudeza, descaro, calidad y genialidad.

"Los genocidas" es su primera obra, ouna pieza clásica, imprescindible y única, más desconocida de lo que debería ser, de la ciencia ficción en general y de la temática de invasión alienígena en particular aunque desde un punto de vista novedoso y rompedor, que se aleja voluntaria y acertadamente de "La guerra de los mundos" de H. G. Wells e incluso de "El día de los trífidos" de John Wyndham, con quien sí guarda alguna leve similitud o "La Tierra permanece" de Isherwood Williams. En esta peculiar historia, en la que a pesar de tratar el tema de la invasión curiosamente no vemos a ningún extraterrestre, sino que somos testigos de los momentos (semanas, meses, años) previos a su llegada, con una avanzadilla en forma de ecosistema que se asienta y transforma nuestro planeta en el suyo propio, eliminando lo que no les gusta y dejando un ambiente propicio para su feliz asentamiento (tal vez su planeta esté muriendo o hayan sido expulsado por una guerra y estén buscando uno nuevo. Nunca lo sabremos), enrareciendo el aire, alterando el clima, acabando con nuestros animales, quitándonos el agua y convirtiendo a las ciudades en lejanos recuerdos; en definitiva, haciendo con nosotros lo que estamos a acostumbrados a hacer con nuestro entorno sin tan siquiera inmutarnos o pensar en sus consecuencias, destruirlo y acomodarlo a nuestras necesidades.

Y así todo comienza con millares de esporas de plantas desconocidas para nosotros cayendo sobre nuestros suelos (otra vez aparece en escena "La invasión de los ultracuerpos del espacio exterior"), haciendo que germinen en el suelo multitud de plantas que arrasan cuanto encuentran, creciendo centenares de metros de altura, desarrollando gigantescas y durísimas raíces que se entrelazan entre sí y se vuelven indestructibles, ocultando casi la luz del sol a los pequeños y escasos grupos humanos que tratan de resistir cuanto les es posible. Uno de esos grupos autosuficientes asentado en Minnesota es el liderado ferreamente por Anderson, el típico sureño que actua tanto de duro patriarca como de falso guía espiritual y religioso, que Disch describe de forma tan magistral que uno no puede evitar sentir rechazo por él y el no lograr empatizar con uno de nuestros semejantes, hace que nos sintamos aún peor. Hasta que llegue el momento en el que la realidad sea tan aplastante que Anderson ya no vea salida posible, conoceremos a Buddy (inteligente y perservaerante) y Neil (fuerte, torpe y ruín), sus hijos que están permanentemente enfrentados y luchando por el amor de Greta y Maryann y la admiración imparcial de su padre y su estoica e inutil lucha contra desconocidos invasores, sus gigantescas plantas y contra sus exterminadores, los incineradores (uno de los mayores logros de la historia de la ciencia ficción apocalíptica). En este contexto, el ser humano vuelve a demostrar de lo que es capaz cuando se ve acorralado, sacando lo peor de sí mismo, llevando la violencia hasta límites insospechados y viéndose incapacitado para resolver el conflicto, ha de ser condenado a la involución de especie que tantos milenios nos ha costado conseguir.

Una obra triste, lapidaria, cruda, creíble, que golpea al lector en toda la cara con cada frase (como no podía ser de otra manera) y nos muestra la dura batalla entre dos especies (de las que la nuestra tiene todas las de perder) por un mismo territorio y que cuenta con una de las frases finales más demoledoras (y coherentes) de toda la historia de la literatura fantástica (sólo superada por el glorioso final de "1984"). He aquí, en definitiva, un libro único, un rara avis de un autor poco complaciente con el mainstream y que flota solitario, a la deriva, en un mar de letras que le tienen miedo.

Y ahora les dejo un momento que voy a cortar el césped de mi jardín, que está ya un poquito más largo de lo que acostumbra a estar y al observarlo de reojo, miren ustedes que tontería, me ha entrado un ligero escalofrío por la espalda que no se yo...

                                                            "Pero el hombre no"
                                             (Thomas M. Dishc en "Los genocidas")


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9/29/2009

ZOT (O AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UN JOVEN DE OTRA DIMENSIÓN)


Hace no demasiado tiempo que comenzó la andadura de este blog y uno de los primeros seguidores que tuve fue el genial Angux. Os invito a que visiteis su esquisita página La Caraviñeta, donde da muestra de su grandísimo conocimiento del mundo del comic en general y del arte que atesoran algunas de sus viñetas en particular, con sublimes y necesarias secciones como Ex-Libris, una de mis preferidas, Las 1001 maneras o Vidas de tebeo, entre otras muchas.
Angux ha tenido a bien invitarme a su blog y me ha posteado un comentario sobre el mítico comic Zot!. Os invito a pasar por allí, no ya para leer mi post, sino para conecer un blog interesante, didáctico y necesario para todos.
Que ustedes lo disfruten, el blog de Angux, digo.
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9/27/2009

DON'T LOOK NOW (O SIGUE A LA NIÑA DEL IMPERMEABLE ROJO)


Don't look now, o "Amenaza en la sombra" como se conoce por tierras españolas (o "Venecia Rojo Shocking" por lares sudamericanos), es una película Italo-Británica de 1973 dirigida por Nicolas Roeg, basada en el relato homónimo "No mires ahora" del escritor Daphne du Maurier.
Nicholas Roeg es un director de los denominados de culto, con filmes tan sugerentes como "El hombre que vino de las estrellas" (recientemente reeditado en DVD) o "La maldición de las brujas" y que ha sido influencia notable de directores como David Lynch, quien ha tomado prestados de él la estética surrealista y complejamente enrarecida, o de Quentin Tarantino, que ha encontrado inspiración en más de una ocasión en la ópera prima de Roeg "Performance". También hay que destacar su trabajo como fotografo para películas tan dispares y emblemáticas como "Farenheit 451", "La máscara de la muerte roja" o "Doctor Zhivago".

En este sugerente y recombendabilísimo largometraje vemos como un matrimonio, brillantemente intrepretado por un siempre interesante Donald Sutherland (por siempre grabado en mi memoria en la imagen final de "La invasión de los Ultracuerpos") y una aquí atormentada y bellísima Julie Christie, que acaba de perder a su hija y se ve obligado a trasladarse a Venecia por motivos laborales (él es restaurador de edificios antiguos y se va a encargar de la puesta a punto de una Iglesia) y con intención de alejarse del dolor que sienten en su ciudad de residencia habitual debido al trágico suceso que ha arrasado con sus vidas. Pero la ciudad italiana, aparentemente bucólica y dada al romanticismo, oculta más secretos de lo que parece en un principio y las aguas de los canales se van a enturbiar de sangre, mediums, asesinos, luz de gas, apariciones y misterio.


Para mi desgracia no he podido leer el relato original en el que se basa el film, algo que siempre me gusta hacer cuando veo una película adaptada del medio escrito o gráfico para así poder comparar una versión y otra, pero la verdad es que me ha sido imposible hacerme con una copia del mismo, así que me limitaré a reseñar y recomendar unicamente el film.
La ecléctica película está llena de suspense, intriga y gotas de terror (y quien haya podido disfrutar del largometraje, convendrá conmigo que la escena de la lluvia, con el padre persiguiendo un chubasquero rojo entre los callejones de la oscura ciudad y la consecución de dicho seguimiento, es para poner los pelos de punta incluso al más curtido en estas lides terroríficas, muy similar al desasosiego que me produjo la m agistral "Al final de la escalera" de Medak).
Nicholas Roeg hace un muy buen trabajo, con una historia perfectamente rodada, con una bella fotografía encomiable y, lo que es todo un acierto para mi, convirtiendo a Venecia en un personaje más de la trama, con esas calles inquietantes, esos canales turbios que no sabemos qué ocultan en su fondo, introduciéndonos en la decadencia y la suciedad de una polis mítica que se degrada un poco más cada día, lo cual nos provoca una angustia y sensación de asfixia que no te abandona en todo el film (e incluso cuando visitas personalmente Vencecia, puedes sentir en tu interior esa citada amenza den la sombra a la que hace mención el título español y que sobrevuela por el metraje en cada plano). A ello también contribuye el interesante y sugerente guión que te mantiene en vilo en todo momento, sin saber bien qué va a ocurrir, con quién sucederá lo que sea que vaya a pasar y que hará las delicias de todos aquellos espectadores a los que les guste jugar a adivinar qué sucederá ahora (respecto a este aspecto, obligado me veo a recomendar "La huella" de Joseph L. Mankiewicz, brillante tour de force y duelo interpretativo magistral de Michel Caine y Laurence Olivier) pero, créanme amigos míos, no conseguirán adivinar ese final por mucho que lo intenten (o bueno, al menos yo no pude) que es sorpresivo pero no tramposo (algo esto último a lo que nos tienen acostumbrados muchos directores de hoy día). Otro de los aciertos de Roeg es (que supongo que será mérito del escritor del cuento original) crear una historia confusa, llena de pistas falsas en las que todos nos parecen sospechosos de algo y que nos hace ver las cosas desde los ojos de los protagonistas y estar tan confundidos como lo puedan estar ellos, haciéndonos descubrir las cosas juntos. Y es que la vida es eso queridos lectores... confusión e incertidumbre...

Y ahora si me disculpan, les dejo, que tengo que seguir al conejo blanco con chubasquero rojo por el camino de baldosas amarillas que he podido ver esconderse bajo el puente de aquel canal.


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9/23/2009

THE ORPHAN (O PARA MI QUE ESTA NIÑA OCULTA ALGO)


Hoy hablaremos de una película de "terror" que está por venir, "The Orphan", pero no lo haremos aquí, sino que los amigos de Exiliados (expertos en temas musicales) , han tenido a bien postear allí mi crítica, así que os emplazo AQUÍ para que podais leer mi reseña de este film.
Saludos
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9/18/2009

EL GRAN LEBOWSKI: LA ESCENA DEL DIA


Memorable sin duda esta escena de la séptima película del duo formado por Joel y Ethan Coen, en la que se nos presenta a Jesus, un estrafalario jugador de bolos de reputación más que dudosa y que festeja su strike de una manera un tanto peculiar al son de una música endemoniadamente sugerente. Lo que empieza como un secuestro, degenera en una serie de acontecimientos, falsas identidades, alfombras orinadas, dedos cortados y confusiones varias de lo más divertidas que hacen de este filme una comedia coral sofisticada que cuenta con una pareja protagonista memorable y unos estrambóticos personajes secundarios que son sublimes. Una pieza de culto en toda regla.


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9/13/2009

POE EN EL CINE DE CORMAN / "THE HAUNT OF HORROR" DE RICHARD CORBEN



"La casa vive. La casa respira"
(La caída de la casa Usher)


POE EN EL CINE DE CORMAN

La riquísima y tétrica imaginería de los relatos de Poe siempre han sido un filón del que aprovecharse para el mundo del cine en general y fantástico en particular. Revisitado para el mundo del celuloide en una treintena de ocasiones, unas veces con más fortuna que otras, el padre del cuento moderno ha estado presente en nuestras pesadillas desde siempre, llenando nuestras horas de de enigmas policiacos, fanta-terror, goticismo, necrofilia y compasión humana; lo que ocurre con estas adaptaciones, es lo mismo que le sucede a Lovecraft con las suyas, que distan mucho de la calidad que atesoran los relatos originales de los que están extraídos, siendo simples esbozos que se pierden en la confusión y en la cutrez.

Edgar Allan Poe nació en Boston el 19 de Enero de 1890, marcado por una infancia traumática con un padre desaparecido y una madre que falleció cuando contaba él con 12 años, pasó a ser adoptado por una familia de alta solvencia económica que le proporcionó una correcta educación.Al ingresar en la Universidad, su madre adoptiva fallece y su padre adoptivo se desentiende de Poe y de las deudas de juego que había contraído, por lo que decidió alistarse en West Point, al academia militar, donde estuvo hasta que forzó su expulsión en 1831. Por aquel entonces ya estaba enganchado al opio y al alcohol y la cosa no mejoró cuando se casó con su prima Clemm de tan solo 13 años de edad, que falleció de tuberculosis 12 años después, hecho que le marcó profundamente y le marcó en lo literario(en el poema "El Cuervo"), regalándonos joyas de papel como "Los crímenes de la calle Morgue", "El caso del Señor Valdemar", "El gato negro", "El pozo y el péndulo", "El escarabajo de oro", "La caída de la Casa Usher", "El corazón delator" o "Eureka", convirtiéndose en un adelantado a su época, perfecto conocedor de la conciencia humana, un incomprendido y una leyenda eterna.

La primera adaptación de sus obras que yo he podido ver (que no la primera que se hizo, ya que en 1909 J.Searle Dawley rodó "Lunatics in the park" y que yo desconozco total y absolutamente), es "La caída de la casa Usher", rodada en 1928 por Jean Epstein (estupendo cineasta a descubrir y defensor a ultranza del surrealismo) y que, para mi parecer, es una de las mejores adaptaciones del famoso cuento. Marcada por la época vanguardista en la que se ubica temporalmente (y se nota mucho la mano de Luis Buñuel en el guión), se basa en el cuento del mismo título publicado en 1839, aunque coge elementos de otros muchos relatos del escritor, como puedan ser "Berenice", "Ligeia" o "El pozo y el péndulo" y se olvida de algunos elementos típicos del relato, como pueda ser el incesto (aquí Madeleine no es hermana de Usher, sino su esposa) pero conservando el carácter provocador al introducir la variable de un triángulo amoroso. Repleta de una plasticidad visual de cuadro, largos planos en movimiento, cortes bruscos de las toma y encuadres artificiosos que dotan al conjunto de un aspecto onírico envidiable por otros directores. Si tienen ocasión, véanla, porque merece mucho la pena.
Después le siguieron verisones de "Los Crímenes de la calle Morgue" (1932, Robert Florey), la interesantísima y a rescatar del olvido "Satanás" (1934, Edgar G. Ulmer) con Bela Lugosi y Boris Karloff como actores en una libre versión de "El gato negro", actores que volverían a reunirse un año después en la película de Lew Landers "El cuervo". "El entierro prematuro" sería adaptado por John H. Auer en 1935 con el nombre de "The crime of Dr. Crespi". "El gato negro" volvería a ser adaptado en el 41 por Albert Rogell que no pasa de ser una atontada comedia de horror con un gran plantel de actores. Sobre la vida del autor, Harry Lachman, realizo un más que correcto biopic llamado "The loves of Edgar Allan Poe". En 1954, Roy del Ruth se pasó a la moda de las 3-D y rodó en este formato "El fantasma de la Calle Morgue"... Y así llegamos a 1960...

... porque si hay un director estrechamente ligado a Poe, que no por ello necesariamente bueno salvo en dos ocasiones, ese es el prolífico Roger Corman, realizador afincado en el bajo presupuesto (nunca olvidaré "The attack of the crab monsters" y como por debajo de esos "terribles" cangrejos mutantes podían verse las ruedas con las que los operarios los movían de un lado a otro del plató), todoterreno incansable que en un par de semanas hacía una película, que ha tocado casi todos los géneros cinematográficos (westerns, policiacos, aventuras, terror, ciencia-ficción) y que, como él ha dicho en varias ocasiones, los relatos del escritor le sirvieron de escusa perfecta para dejar de rodar films de monstruos de serie Z (temática que ya comenzaba a saturar el mercado).
Pero a la hora de llevarlo a la gran pantalla, Corman se olvida casi por completo de Poe, los relatos del escritor le sirven sólo como pretexto para dirigir y contar la historia que a él le da la gana guionizar. LLegó a dirigir siete películas sobre esta temática, pero finalmente el conjunto, acertado y digno en un principio, adoleció de premisas y desarrollos repetitivos de tanto plasmar una y otra vez la fórmula mágica de sus dos primeras y exitosas adaptaciones (guionizadas en ambos casos por Richard Matheson).
La primera de ellas data de 1960, y es ni más ni menos que "La caída de la casa Usher" ("House of Usher") con la participación del genial Vincent Price. Esta película, es sin lugar a dudas una película claramente acotada en el género de terror y fantástico (no como las últimas del ciclo, que pretenden ser más reflexivas y estudiosas de la mente humana, algo que Corman no consigue aunque lo intente), densa y sugestiva, con una fuerte base romántica gótica entre los dos hermanos Usher y su relación mórbida, incestuosa y fatalmente ligada una al otro, como esa casa (un personaje en sí misma, cálida, policromática y decadente) que se deshace y despedaza en clara alusión a esa relación que esta llegando a su fin y a una dinastía, la de los Usher, que parece estar condenada a desaparecer. Corman gusta de mostrarnos colores saturados (como en la pesadilla de Phillip), de mover la cámara entre los pasillos lúgubres de la mansión y las oscuras criptas (mostrando la dualidad de las vidas de una sociedad puritana, que ocultaba sus secretos y que no podían encontrar seguridad para esos inconfesables secretos ni entre las paredes de sus propios hogares), pero a pesar de que la película es simpática, adolece de la rapidez con que está rodada (algo genuinamente Corman), olvidándose de ahondar más en los aspectos de los antepasados y ancestros para hacerlo levemente y de manera chapucera y precipitada. La historia nos presenta a Philip Winthrop, que viaja para ver a su novia Madeleine en la mansión que tiene en Nueva Inglaterra y en la que vive con su hermano Rodercik Usher (genialmente interpreado por Vincent Price que dota al personaje de los gestos tortuosos que tan bien se le dan). Allí descubrirá con horror un ambiente malsano en el que los dos hermanos sufren una terrible y agónica enfermedad que les puede llevar a la muerte o a la locura.
En 1961 rueda "El péndulo de la muerte" ("The pit and the pendulum"), que es sin duda, a pesar de un elemento fallido como pueda ser la búsqueda y consecución de una solución racional al problema, mi preferida de todo el ciclo, que además de contar con la actuación del sempiterno Vincent Price, tiene también en plantel a la mítica Barbara Steele. Nuevamente tenemos ambientes mortuorios y peligrosos para el protagonista de la historia (Bernard, que viaja a España para ver qué ha ocurrido con su hermana y saber en qué circunstancias ha fallecido), nuevas saturaciones de color, imágenes distorsionadas y prisas por acabar el trabajo y comenzar otro, pero con un final como pocos en la filmografía del director y con un movimiento de cámara a los ojos de Barbara Steele que denota terror en estado puro y que es difícil de superar. El film se podría decir que es un compendio de todos los elementos góticos habidos y por haber, que bebe desde de Anne Radcliffe hasta de "El castillo de Dragonwyck", con castillos al borde de temibles y escarpados acantilados, noches españolas tormentosas, cámaras de tortura inquisitoriales y a Price en uno de sus mejores papeles con esa dualidad de persona tan bien lograda.
El siguiente título fue "La obsesión" "The prematural burial", 1962), donde prosiguen las enfermedades hereditarias, las relaciones prohibidas, el miedo a los entierros prematuros, los ambientes tétricos y claustrofóbicos pero incluye cierto humor negro que le da un aire diferente y que es de agradecer, ya que el triángulo amoroso resuelto como una novela policiaca barata deja mucho que desear (cómo se nota la falta de Matheson en los guiones) y le resta credibilidad y emoción al conjunto de la película.
El problema de ese humor negro viene cuando a Corman se le escapa de las manos y convierte a su historia en algo burdo y que no hace sino denotar los defectos y carencias del director, como ocurren en el relato "El gato negro", de la película "Historias de terror" ("Tales of terror", 1962). Esta película es, con derecho propio, de las peores de la franquicia Poe, llena de defectos, absurdeces, carencias y chistes chabacanos que no tienen nigún sentido. En el largometraje se nos muestran, de forma más que libre, los relatos "Morella", "El gato negro", "El tonel del amontillado" y "El caso del Señor Valdemar".Una película Kitsch en exceso y ridícula.
Dos años de espera se tomó para rodar "El cuervo" ("The Raven"), que a pesar de tener un elevado tono de comedia paródica terrorífica, cuenta con las interesantes interpretaciones de Price, Peter Lorre y Boris Karloff (atentos a la aparición de un jovencísimo en imberbe Jack Nicholson) y que para muchos es una de las tres mejores de todo este ciclo Cormaniano, pero para mi es de las peores, aburrida, pretendida y artificiosamente graciosa y mal rodada. Denota agotamiento por parte de Corman, desidia y falta de ritmo. La trama principal chirría, pero la subtrama es simplemente absurda, con Jack Nicholson corriendo de un lado a otro embutido en unas ridículas mallas y es que uno espera ver aparecer a Leslie Nielsen detrás de cada esquina del castillo.
Peor que ser excesiva e innecesariamente cómico es ser pretendidamente serio y profundo, como ocurre en las dos últimas películas de Corman sobre Poe, "La máscara de la muerte roja" ("The masque of the red death", 1964) y "La tumba de Ligeia" ("The tomb of Ligeia", 1964), en la que Roger Corman, en un alarde de egocentrismo, juega a ser el Ingmar Bergman del terror (con la fisicidad de la muerte, real y palpable, como liberador y libertador del verdadero mal que no es otro que el ser humano); como diría Peter Griffin, superficial y pedante, con unas representaciones del bien y del mal forzadas y estereotipadas que son de una torpeza inimaginable para un director tan experimentado como lo pueda ser Corman. En "La máscara de la muerte roja", se basa muy levemente en "Hop Frog" de Poe (el pasaje de la bailarina enana y el disfraz de simio son suyos) y en "La tumba de Ligeia", a Corman le da por el barroquismo excesivo, su densidad y sobrecarga extrema, que ahcen al producto pesado y le otrogan al cineasta ínfulas de profeta fallido.
En definitiva, un conjunto gracioso hasta cierto punto, resultón y soportable en la mayoría de las ocasiones, hecho con muchas prisas y que, salvo las dos primeras películas, nada tienen del verdadero espíritu atormentado de Poe. Lo que si hay que admirar de Corman es su perspicacia para sacar adelante sus proyectos, cogiendo incluso metraje sobrante de pelícuals rusas para terminarlas, adoptando escenarios, vesturario y demás de otras producciones para abaratar las suyas y sobre todo su amor por el cine y por ser el descubridor de gente como Jack Nicholson, Francis Ford Coppola o Peter Bogdanovich y sobre todo, las horas de diversión sin espectativas que nos ha regalado.


A continuación, como punto y final para este post y como si un narrador de historias fuese quien esto les cuenta, me he guardado lo mejor para el final; les dejo un video del estupendo e imprescindible programa de cine de La 2, "Dias de cine", en el que se hace un brillantísimo resumen del cine y Edgar Allan Poe.



Y algún día, esperemos que lejano en el tiempo, se rodará la película definitiva de horror, del horror más absoluto e insoportable que uno se pueda imaginar, un terror que nos marcará para toda la vida y tal vez nos haga perder la cordura como a muchos protagonistas de las novelas de Poe... Y ese día llegará si finalmente Sylvester Stallone se sale con la suya y dirige, escribe y protagoniza el biopic sobre el escritor bostoniano que hace tiempo viene queriendo llevar a cabo... El horror, el horror...

Por cierto, si quieren saber más de Corman, no dejen de visitar el estupendo blog de Fantomas, en especial ESTE link.


LA GUARIDA DEL HORROR (EDGAR ALLAN POE'S HAUNT OF HORROR / RICHARD CORBEN)


Soy un admirador sin reservas de Richard Corben desde que siendo niño adquirí en el kiosko que había de camino a mi instituto un ejemplar de la revista Creepy en la que un hombre lobo se avalanzaba hacia mi mirada de asombro. Parecía tener vida propia, y ese colorido tri-dimensial que poseía le confería un aspecto aún más fiero si cabe, por lo que el que se publique una obra del versátil Richard Vance Corben (Misuri, 1940) siempre es motivo de alegría para el adolescente que siempre llevaré dentro y si es una historia de terror como la que nos ocupa, pues doble motivo de gozo para el que esto suscribe ya que el dibujante afincado en Kansas es buen conocedor del horror que sale de la pluma del atormentado escritor Edgar Allan Poe (cabe recordar para los más despistados que nos deleitó hace algunos años con versiones en comic de algunos relatos de este genial escritor Bostoniano y que servidor tiene guardados como oro en paño en unas delicadas (por frágil) ediciones de Toutain, el Warren español).

Lejos parecen quedar los tiempos en los que comenzó a publicar relatos underground en fanzines como "Voice of Comicdon" en 1968, como "Monsters Rule", que si no recuerdo mal, es su primera historia publicada. Ahora es un reputado dibujante, fiel a su estilo y a su gusto por la ciencia ficción, el terror, el erotismo, la repulsa a instituciones como la religión y el ejército, géneros en los que brilló sobremanera en revistas como Creepy, Eerie, Vampirella, Metal Hurlant o Heavy metal (donde, gracias a la obra DEN, se consagró como la estrella que hoy es), trabajando con algunos de los guionistas más prestigiosos de la época en esos géneros, como puedan ser Harlan Ellison, Bruce Jones o Jan Strand. Hoy día ha sabido adaptarse a los tiempos modernos, llegando a encargarse de personajes tan relevantes y conocidos como Hulk, The Punisher, Hellboy o Constantine.


A la hora de embarcarse en la lectura de este comic, preferiblemente acompañado de buena música clásica, se nota claramente que Corben conoce los temas que tiene entre manos y el trabajo de adaptación que hace junto a su compañero Richard Margopoulos (con quien ya colaboró en relatos de distinta índole en el pasado) es encomiable, dejándose querer por el underground y el gore que durante tantos años han practicado, pero también dando una vuelta de tuerca a algún relato para trasladarlo al mundo moderno; es decir,a nuestro presente más actual para que los lectores más jóvenes y con aletargamiento y pereza por acercarse a un relato decimonónico puedan sentirse identificados y atraídos por algo tan arcaico para ellos (como, por ejemplo, el acierto de simbolizar un poema en el mundo de los gangsters al más puro estilo Scorssesse o Tarantino) .

En cuanto al dibujo, Corben no hace sino mejorar con respecto a sus últimos trabajos (con un "Bigfoot" un poquitín flojo, todo sea dicho), cambiando de estilo y técnica en cada narración, lo cual dota a cada historia de su propia autonomía e individualidad, de su propio ritmo opresivo y angustioso, con encuadres imposibles, gestos grotescos y exagerados algunas veces y esquemáticos en otras, logrando que su estilo caricaturesco nos parezca de lo más realista que nos podamos imaginar.

A pesar de que hay un par o tres de historias que tienen un nivel cualitativo más bajo (en cuanto a guión y adaptación, que no dibujo) el conjunto es muy satisfactorio (en el que para mi sobresalen "Eulalie", "The conqueror worm" y "The Raven"), y nos muestran a un Corben en lo más alto de la industria, no anquilosado en el pasado, dando lo mejor de si (que es mucho) y con una obra final que dejará al lector con el terror hecho viñetas grabado a fuego en sus ojos.

"Su vida fue breve y desdichada, si es que la desdicha puede ser breve"
(Jorge Luis Borges refiriéndose a Edgar Allan Poe")


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9/10/2009

MALDITOS BASTARDOS ( O BATES DE BASEBALL Y BONJOURNOS EN MITAD DE LAS TRINCHERAS NAZIS)



Una cosa es innegable cuando hablamos de Quentin Tarantino; este director te puede gustar más o te puede gustar menos (a mi, a título personal, me encanta), pero lo que queda patente en cada una de sus propuestas fílmicas es que este revolucionario cineasta ama al cine sin reserva alguna y en todas sus vertientes, generos y estilos (y lo mismo podría decirse de la música, siempre presente y cuidada en sus largometrajes), regalándonos películas con sentimiento (sea del tipo que sea) y con un dominio de la cámara abrumador y de maestro.

Esta vez ha cogido el título de un film de culto italiano de 1978 de Enzo G. Castellari llamado "Inglorious Bastards", un largometraje bélico-blaxploitaion (que yo no he visto, debo confesarlo) que aquí se conoce con el nombre de "Aquel maldito tren blindado", y lo ha transformado en este ejercicio de autor llamado "Inglourious Basterds" (Un título distorsionado para una historia distorsionada), porque no nos engañemos, Tarantino hace cine de autor, desde el comienzo de los títulos de crédito hasta que se apagan las luces de la cámara (o se desconecta el reproductor de dvd, vaya). Más lograda que su antecesora y gamberra "Death Proof" (que decaía bastante, bastante, en la segunda parte de la historia, pero aún así era infinitamente superior a la "basura" pertrechada por el insufrible Robert Rodriguez que acompañaba a aquel ejercicio de cine de doble sesión, del que no me explico como aún hay gente que le deja una cámara a este amateur metido a cineasta que es Rodriguez para que siga rodando chorrada tras chorrada) y bastante menor que su obra magna, hasta el momento, que es "Kill Bill 1 y 2".

La acción, sin contar nada que pueda estropearles ciertas sorpresas o personajes, nos transporta a la Francia de la II Guerra Mundial, donde el asesino de masas Hans Landa (brillantísimo personaje, brutal, interpretado por un inconmensurable Christoph Waltz, que debe convertirse desde ya en un icono de los villanos, y por cuya presencia ya merece de todas todas ver la película), más conocido como "Caza-Judíos" por su trabajo en la consecución de los planes de Hitler, campa a sus anchas, hasta que hace acto de aparición una parte olvidada de su pasado y un grupo de soldados judío-americanos liderados por el teniente Aldo Raine y su mandíbula saliente (genialmente interpretado por Bradd Pitt, un actor del que si tienen alguna duda si es bueno o no, básteles ver sus soberbias actuaciones de "Doce Monos" o "El Club de la Lucha") dispuestos a darles su merecido a las tropas del Fhürer.

El film es una reformulación atípica de la historia, un anacronismo hecho metáfora de cómo el poder se articula alrededor de un discurso lanzado, de la palabra dicha o escrita, donde está la verdadera fuerza de las ideas y de los actos que realizamos y nos obligan a realizar (hecho que se puede advertir desde el título, que no es más que un juego de letras que no deberían existir); y es, también, pura fantasía pulp al estilo Doc Savage, con guiños al spaguetti western (innegable su presencia en la primera y segunda parte de la película, tanto en lo visual como en lo sonoro) y homenajes a largometrájes tan míticos como "Uno rojo:División de choque", "Doce del Patíbulo", "Centauros del desierto", "Ser o no ser", o a Brian DePalma, a Sergio Leone, a la nouvelle vague, a Pabst o incluso a David Bowie (increíble esa secuencia con la música como fondo del cantante del doble color de ojos).
A pesar de ser una buena película, recomendable y entretenida a más no poder, creo que hay dos aspectos que se oponen a que sea la obra maestra que Tarantino pretende que sea; a saber: que el título crea unas espectativas para nada satisfechas, ya que los citados "Bastardos" salen en pantalla muy poco en comparación con la duración total del film, en el que más parecen unos secundarios de la trama principal que los protagonistas que uno espera, y segundo (que viene a colación de lo anterior), que a pesar de contar con un elenco de personajes fantásticos y de jugoso desarrollo, nos dan la sensación de ser irregulares en su crecimiento, ya que los "malos" son brillantemente descritos, cuentan con diáologos tremendos (incontestable ese diálogo del comienzo en el que Landa habla de las ratas) a los que Quentin nos tiene acostumbrados, pero por contra cuenta con unos personajes "buenos" (los bastardos) bastante desdibujados y definidos tan solo de forma escueta y fugaz y de los que tan sólo conocemos unas pinceladas de su personalidad (tal vez por el hecho de aparecer tan poco en pantalla, aunque cuando lo hacen es de forma contundente, desde luego).
Uno de los mayores aciertos para mi es que cada personaje habla en su propia lengua (y lo "curioso" e "hilarante" que puede ser una persona cuando se fuerza y esfuerza en hablar en un idioma que ni es el suyo, ni tan siquiera domina, y es que aún me cuesta contener la risa con el "bonjourno" de Aldo), ese y cómo Tarantino nos muestra una venganza en toda su dimensión, desde su concepción hasta su consecución final, pasando por el por qué de todo y el cómo llevarla a cabo (tema, el de la venganza, que al igual que para Park Chan Woo en su trilogía de la venganza, es una constante de su cine desde "Kill Bill").

Violencia, venganza, buenos diálogos, bates de baseball, crudeza y mucha mala leche anacrónica de la mano de uno de los directores más completos, elegantes con la cámara, respetuosos con la industria e interesantes del momento, que si aún hubiese contado con más minutos de metraje (o tal vez de dos partes como "Kill Bill", que hubiese sido lo adecuado para desarrollar al grupo de Aldo como se merece), sí hubiese sido la obra maestra que debería haber sido y que Quentin deseaba.
Aún así, he aquí un antes y un después para el cine bélico en general.
Sin duda.

Por cierto, no empieces todavía a vela...¡Espera a la crema!.

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9/07/2009

DISTRICT 9 ( O GUETTOS Y RACISMO ALIENÍGENA EN JOHANESBURGO)


Antes de comenzar con el post en cuestión, permítanme decirles una cosa para que se hagan una idea de lo que les espera si van a ver esta película al cine: Es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas de ciencia-ficción de los últimos años. Y dicho esto...

Si algo hay que alabar de la resultona y, hasta en ciertos momentos, interesante propuesta que fue "The Balir Witch Project" es su modesta pero sorprendente como un tsunami campaña de marketing viral (crear una espectación multitudinaria de tal magnitud con unos simples comentarios soltados en internet es digno de elogio) y su forma de revolucionar el concepto de falso documental. District 9, sin contar con su innegable e indiscutible calidad, le debe mucho a estos dos aspectos.
Con una política de marketing viral brutal (Como el hecho de poner en paradas de autobuses señales para humanos y no humanos, en las puertas de los cines, en los lavabos de las convenciones, en su página web, donde debes registrarte como humano o no humano...), este falso documental de Neil Blomkamp se erige en una pieza fundamental para entender el nuevo concepto de cine digital y la vida de este milenio que hemos comenzado no hace demasiados años. Se dice que una sociedad puede (y debe) ser juzgada y definida por la forma en la que trata a sus ciudadanos; pues bien, lamentablemente no salimos bien parados como especie y civilización a la hora de tratar a las personas o especies com menos recursos a los nuestros (elevamos muros de hormigón para aislar a etnias que no nos caen bien, quemamos mendigos que duermen en nuestros cajeros automáticos por pura diversión, matamos a mujeres porque nos creemos muy hombres y no toleramos que nos dejen, asesinamos fuerzas del orden para conseguir una independencia innecesaria, pegamos a gente que pasa por nuestro lado porque su equipo de futbol ha vencido al nuestro, abandonamos en contenedores de basura a nuestros hijos recién nacidos porque no los queremos con nosotros...).

No deja de resultar curioso (por no decir irónico) que la ciudad donde transcurre todo sea una ciudad Africana, continente maldito, olvidado, vilipendiado y marginado en el que según el color de la piel que tengas determina si eres de los afortunados o por el contrario te toca sufrir y tal vez matar a tu propio pueblo (Como ya comenté AQUI). Me resultó paradójico también que salgan ciudadanos marginados en la realidad y confinados en guettos, desprestigiando y criticando a una especie diferente en su aspecto y lugar de origen, ya que en el día a día son ellos los que sufren esa marginación por tener la piel negra, criticando por lo que le critican.; de hecho, este proyecto, que proviene de un cortometraje del mismo director, llamado "Alive in Joburg", fue sustancialmente reconvertido en lo que ahora es tras los incidentes y disturbios en los que los residentes negros de las áreas del extrarradio y más pobres, comenzaron a matar a los inmigrantes ilegales de Zimbawe, cambiando así el sentido del film.


Del argumento en sí poco voy a decir que no sepan ya y para no reventarles nada de la historia: Una nave alienígena hace acto de aparición en Johanesburgo y 20 años después, tras convivir con una raza que no comprendemos y que no se adapta a unas costumbres que les queremos imponer, todo está a punto de estallar en el campo de refugiados en el que los han recluido (un campo de concentración que en casi nada difiere de muchos poblados que se erigen alrededor de las ciudades más importantes del continente) llamado Distrito 9. Pero incluso en ese estado de revuelta permanente y opresión la amistad y las traiciones surgen donde menos te lo esperas. Y contra eso, sólo cabe luchar por ello, proque la vida está a punto de cambiar para Wikus (un sorprendente personaje interpretado por un no menos sorprendente actor llamado Sharlto Copley, desconocido para mi, que hace un papel impresionante, encarnando a la perfección a ese burócrata protagonista del film) y ya nunca nada volverá ser lo mismo para él ni los que le rodean.

Visualmente impactante y real hasta el más mínimo detalle (como el hecho de la imagen que se da de la burocracia, obligando a los aliens a firmar unos documentos, explicándoles lo que significan y sin siquiera escuchar lo que estos tienen que decir al respecto), con unos efectos especiales que parecen mucho más caros de lo que en realidad son,con esa nave de alienígena flotando sobre el cielo de Johanesburgo, con un uso de la luz poco corriente en el campo de la ciencia-ficción, acostumbrado a la oscuridad de la noche, las estrellas, la lluvia o la niebla y no a esta radiante luz diurna del cielo africano, que dota al film de una verosimilitud y una magia inigualables (para mi todo un acierto este aspecto, ¿no creen?); además cuenta con unas secuencias asombrosas y geniales que no voy a contar aquí para no reventarles las sorpresas, en la que los efectos especiales son perfectamente creíbles y reales (me recordó mucho este director a otro a tener muy en cuenta como es Zack Snyder). En definitiva, una película inteligente, buena, intensa, excitante, trepidante, en la que no hay nada, nada, nada malo, golpeadora de conciencias y provocativa intelectualmente, entretenida, bien rodada y que abre muchas esperanzas hacia este nuevo y prometedor director (Visto lo que hemos visto aquí, podemos esperar mucho de Neil Blomkamp, creanme. Y si no al tiempo) que vió cómo las disputas de dos productoras echaban al traste su adaptación al cine del famoso videojuego Halo y de cuyas cenizas de decepción surgió esta película.

Antes de acabar, permítanme lanzar dos preguntas al aire:
Uno: Señores de la Universal y de la Fox, ¿no se arrepienten ahora de no haberle dado el proyecto a este director, de no haber confiado en él y de perderlo por disputas internas estúpidas?
Dos: "Señor" Michael Bay, ¿por qué no aprende a hacer cine de calidad y buenos efectos especiales con una octava parte de lo que "usted" gasta en sus aburridos y patéticos Transformers?. Nuestra salud mental se lo agradecería, oiga.
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9/06/2009

GANADOR DEL CONCURSO

Bueno, ya estoy de vuelta por estos parajes, y creo que ha llegado el momento de decir de qué películas son y quién ha sido el (justísimo) vencedor.
Las películas eran: 1-Gummo, 2-Dracula:Pages of a Virgin Diary, 3-Hard Candy, 4-Arrebato, 5-Mi tío, 6-Viridiana, 7-Ran, 8-Déjame entrar, 9-The Call of Cthulhu, 10-The Running Man, 11-En la boca del miedo, 12-Happiness, 13-Immortel, 14-Titus...
And the winner is...
Lengua Negra, ponte en contacto conmigo en el mail y facilítame tus datos para que te haga llegar el premio.
Enhorabuena al ganador y gracias a todos por colaborar y participar.

Y mañana, la reseña de District 9.
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8/31/2009

CONCURSO (ESTA VEZ CON PREMIO): ¿QUE PELÍCULAS SON?

Saludos para todas y todos.
Aprovechando que no voy a poder colgar nada hasta el fin de semana (y con un poco de suerte si en el sitio en el que voy a estar me da tiempo a ver "District 9" e "Inglorious basterds", tendrán ya mi crítica el próximo domingo, adelantándome a su estreno en nuestro país), lanzo un nuevo concurso de adivinar películas a partir de screeners (perdón por la calidad de algunos, pero como en el caso de la 10 los he sacado directamente de mi vhs).
La diferencia de este juego con la edición anterior, es que esta vez SI que hay premio. Sí,sí, como lo oyen. Me he vuelto loco (bueno, tal vez no demasiado, que eso depende de sus espectativas) y para el ganador o ganadora habrá un libro como trofeo, en concreto uno del afamado guionista de comics Warren Ellis llamado "Camino Tortuoso" que servidor ya ha adquirido para la ocasión (pagando por él, por supuesto, que eso de delinquir no es lo mío... dominar el planeta y manejar los hilos y las mentes de la débil población mundial sí, pero robar, robar no oigan, que uno tiene sus principios).
Esta vez, y haciéndo caso a mi estimado Doctor Quatermass, no cometeré el error de la vez anterior y los comentarios pasarán a estar ocultos hasta el día de la entrega del premio, que será el próximo fin de semana, como ya he dicho más arriba.
Ganará el concurso bien quien lo acierte todo, o bien quién más aciertos consiga (siendo en este caso el vencedor el que haya dejado el mensaje con más screeners correctos más pronto). Y dicho esto...
¡A jugar!
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8/28/2009

EL CREPUSCULO DE LOS DIOSES (SUNSET BOULEVARD / BILLY WILDER / 1950) ( O EL OCASO DE LO EFIMERO)



-"Usted... era una estrella"
-"¡Y grande!,pero el cine ahora ya no lo es"

La fama.
La fama es como una maldición efímera. Mucha gente (algo inconcebible para mi, oigan) sueña con ser famosa, con ser reconocida por la calle, con llenar una pantalla de cine (televisión, un escenario, una portada de periódico o revista...) y dejar a sus fans ensimismados con su mera presencia. Pero la fama es cruel, ya que el ser humano es un ser egoísta y desagradecido, y al igual que hoy ensalza a otro congénere a lo más alto, endiosándolo y convirtiéndolo en un ser superior, inalcanzable, llenando su habitación de posters con su efigie, forrando sus carpetas con las mejores fotos pasadas por el photosop, copiando sus estudiados gestos, ropa o peinados, mañana lo cambia por otro diferente y condena al anterior al rincón más oscuro que pueda encontrar, criticando como defectos lo que ayer eran virtudes y repudiando todo lo que hace en favor de esa nueva estrella que ilumina sus tristes vidas.Y dicho esto...

...He aquí una de mis películas clásicas preferidas de todos los tiempos, que sin llegar a ser la obra maestra que se le presupone que es, a mi me atrapa y fascina de tal manera que me parece que si lo es. Desolador grand guinol, mordaz, barroca, cruda e irónica obra del genio Vienés Billy Wilder, repleta de negra desilusión que se aleja de los terrenos cómicos en los que el director se encuentra tan cómodo y si muestra algún atisvo de humor o ironía es para hacerlo de forma triste o cruel, de un fino y sutil humor negro que nos obliga a sonreir levemente y a sentirnos mal por hacerlo. Sunset Boulevard es una obra referencial, siempre nueva en cada visionado que trata sobre dos mundos separados cuya distancia es insalvable, no es sino un relato de personajes vivos que no son otra cosa que cadáveres esperando que la llama de su estrella se consuma para siempre; el guión que mezcla drama y cine noir es escrito a tres bandas por el mismo Wilder, por Charles Brackett (en su última colaboración juntos) y D. M. Marshaman cuenta con una sorprendente ruptura en la convencional narrativa de la época, dejando al espectador poco menos que impresionado.

La historia, narrada en todo momento por una voz en off, nos muestra la vida de una antigua estrella de Hollywood de cine mudo, Norma Desmond, de pasado glorioso y presente oscuro, recluída en su mansión con su fiel y leal mayordomo, Max, olvidada por el público que una vez le fue fiel y de como la aparición en su vida de un guionista fracasado, Joe Gillis (interpretado por William Holden), perseguido por las deudas y los prestamistas hará que la vida de los dos cambie para siempre en el intento de un amor imposible, una relación "vampírica" y tan falsa y triste como una mala actuación, haciéndole creer a una que va a tener un regreseo triunfal a las salas de cine y convirtiendo al otro en un gigoló consentido que, por dinero, sería capaz de perder hasta su alma.

Gloria Swanson (con una soberbia gestualidad exagerada y asombroso y que pone los pelos de punta plano final, con esa mirada que me congelaría la sangre si no careciese de ella) y Erich von Stronheim (mayordomo y anterior director de cine, sobrio, humano, condescendiente) casi se interpretan a sí mismos (de hecho en uno de los pasajes del film, se proyecta en casa de Norma la película inconclusa "La Reina Kelly" que en realidad dirigió Stronheim y protagonizó Gloria, película en la que acabaron "tirándose los platos a la cabeza"), pasando así a ser una película de ficción que traspasa los límites y se transforma en un duro estudio-homenaje de los actores y actrices que dio el cine mudo y a los que Hollywood expulsó de las pantallas del nuevo mundo sonoro condenándolos al olvido (cuirosos son, cuanto menos, los cameos de gente como Cecile B. DeMille, Hooper o Buster Keaton entre otros).

Véanla y disfruten de un guión exquisito con diálogos típicos de Wilder (es decir, geniales), bien rodado, opresiva música (encomiable es también el trabajo que aquí nos regala un oscarizado Franz Waxman) y decorados sublimes (que ganaó también el Oscar) y un brutal duelo interpretativo entre la vieja escuela y los nuevos tiempos que hacen de esta película un film-denuncia que se eleva de la simple cuita para erigirse con derecho propio en una (casi) obra maestra absoluta de la industria de los sueños (o la fábrica de las desilusiones) porque esto, amigos, es puro cine. Y del bueno.


"Mi vida es esto. Las luces, las cámaras y la gente que mira en la oscuridad"
A LADY OF A CERTAIN AGE ( O SUNSET BOULEVARD ECHA CANCIÓN)


No puedo evitarlo, es algo superior a mi.
Siempre que llueve, hace frío o me siento un poco desanimado, me encuentro a mi mismo escuchando esta hermosísima canción. Podría decir, sin equivocarme demasiado, que es sin duda alguna mi canción preferida, embargándome al oirla un aura de melancolía y pena que me pone los pelos de punta (literlamente). Y siempre que la escucho o tarareo para mis adentros, me viene a la mente Gloria Swanson y su vida en el Crepúsculo de los dioses, por la decadencia de una mujer que lo fue todo duerante un breve espacio de tiempo.
Escuchenla y disfruten de los violines. Me lo agradecerán.

Back in the day you had been part of the smart set
You'd holidayed with kings, dined out with starlets
From London to New York, Cap Ferrat to Capri
In perfume by Chanel and clothes by Givenchy
You sipped camparis with David and Peter
At Noel's parties by Lake Geneva
Scaling the dizzy heights of high society
Armed only with a cheque-book and a family tree

You chased the sun around the Cote d'Azur
Until the light of youth became obscured
And left you on your own and in the shade
An English lady of a certain age
And if a nice young man would buy you a drink
You'd say with a conspiratorial wink
"You wouldn't think that I was seventy"
And he'd say,"no, you couldn't be!"

You had to marry someone very very rich
So that you might be kept in the style to which
You had all of your life been accustomed to
But that the socialists had taxed away from you
You gave him children, a girl and a boy
To keep your sanity a nanny was employed
And when the time came they were sent away
Well that was simply what you did in those days

You chased the sun around the Cote d'Azur
Until the light of youth became obscured
And left you on your own and in the shade
An English lady of a certain age
And if a nice young man would buy you a drink
You'd say with a conspiratorial wink
"You wouldn't think that I was sixty three"
And he'd say,"no, you couldn't be!

Your son's in stocks and bonds and lives back in Surrey
Flies down once in a while and leaves in a hurry
Your daughter never finished her finishing school
Married a strange young man of whom you don't approve
Your husband's hollow heart gave out one Christmas Day
He left the villa to his mistress in Marseilles
And so you come here to escape your little flat
Hoping someone will fill your glass and let you chat about how

You chased the sun around the Cote d'Azur
Until the light of youth became obscured
And left you all alone and in the shade
An English lady of a certain age
And if a nice young man would buy you a drink
You'd say with a conspiratorial wink
"You wouldn't think that I was fifty three"
And he'd say,"no, you couldn't be!

(Extraída del álbum "Victory for the comic muse" del grupo Divine Comedy)


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8/24/2009

LA CABINA ( O METAFORA DE UNA DICTADURA) Y UNA DE PREMIOS.

LA CABINA



Antes de comenzar a explicar de qué va este telefilme de culto de 37 minutos español de los años 70, he de avisar al sufrido lector que es conveniente ver el video con anterioridad a leer esta reseña por los spoilers que pueda contener y he de comentar también una serie de aspectos históricos para aquellos lectores de fuera del país que puedan desconocer la situación que entonces se vivía aquí:
- Primero, antiguamente (aún hoy queda alguna por ahí perdida) había unas cabinas en las que la gente se metía para llamar por teléfono a otras casas, porque el móvil no existía, sólo el fijo; sí, por extraño que parezca a los más jóvenes la telefonía móvil es un invento moderno (que en muy poco tiempo ha conseguido unas dimensiones brutales... ¡brujería!, ¡brujería!) y no todo el mundo disponía de un aparato celular en casa (de hecho, por poner un ejemplo, en el pueblo de mis abuelos había un único teléfono para todo el pueblo, que se encontraba ubicado en la casa del cura).
- Segundo, España vivió muchos años sometida a un régimen de dictadura Franquista. No voy a entrar a valorar aquí lo malo o bueno que fue ese período porque cada uno tiene sus propios ideales políticos y eso ha de quedar de puertas para dentro de la casa de uno mismo; lo que sí diré es que fue una época en la que se negaban ciertas libertades para algunos, en las que parte de la población vivía permanentemente vigilada y atemorizada, y en la que cualquiera podía ser enemigo de la nación y sufrir el consiguiente castigo a manos de la autoridad (bien pensado, no ha cambiado mucho la cosa en según qué sitios, ¿no?). Muchas personas desaparecieron en extrañas circunstancias y nunca se supo más de ellas.
De eso trata este mediometraje.

Mucho antes de que a Joel SchumaCher se le "ocurriese" dejar a Colin Farrel atrapado en una cabina sin soltar el teléfono en la mediocre "Last Call", un afamado director de televisión español llamado Antonio Mercero creo en 1972 una joya del surrealismo patrio llamada "La Cabina", que contó con guiones de un José Luis Garci muy interesante y no tan pedante, snob y elitista como hoy en día es (a partir de un cuento de Juan José Plans) y con una soberbia interpretación del grandísimo José Luis López Vázquez (actor muy denostado por cierto sector de la crítica al que han encasillado en el papel de persigue suecas o a-le-ma-nasss y al que, aunque solo sea por su brillante trabajo en "Mi querida señorita", ya se le debe guardar respeto y admiración incondicional).

La kafkiana y asfixiante historia nos muestra a un personaje anónimo, como lo pueda ser cualquiera de nosotros, que tras acompañar a su hijo hasta el autobús escolar, decide meterse en una cabina telefónica para realizar una llamada, cabina que previamente han colocado unos operarios en un parque. Al intentar salir de ella, descubre que es imposible, que la puerta no cede y que se ha quedado atrapado en su interior. La gente comienza a arremolinarse alrededor, algunos intentando ayudar, otros burlándose de él y alguno mirando sin más pretensión que pasar el rato (qué real es esta visión del ciudadano de a pie, una humanidad en la que la gran mayoría es un mero espectador que decide contemplar lo que a su alrededor acontece sin interactuar con el entorno y cuando lo hace es para criticar, humillar o reirse de quien necesita atención). Todo toma un cariz más extraño si cabe cuando los operarios del principio hacen acto de aparición nuevamente, lo cargan en su camión y lo conducen hacia un destino incierto, fatal y trágico, que se hace más cruel aún cuando el protagonista descubre por el camino a otros como él y se da cuenta de que está indefenso ante las siniestras manos que le han atrapado sin posibilidad de escape. Lo que descubrirá cuando llegue a su destino, será más aterrador aún si cabe y lo es por la falta de explicaciones o motivaciones para llevar a cabo ese acto de secuestro (increíble esa música del tramo final al más puro estilo Carmina Burana de "La Profecía").
Moraleja: nadie, ninguno de nosotros, estará a salvo nunca.

El demoledor mediometraje, representa el estado de desconcierto y apatía que sufría la sociedad de esa época ante la opresión que se vivía en España con el régimen franquista, en la que podías ser sacado de tu casa sin explicación alguna para ser interrogado y estudiado como posible conspirador para derrocar al gobernante. La metáfora que encierra el argumento no pareció ser entendida por los censores ni por el régimen, que no solo dio el visto bueno a su proyección sino que además lo estreno en la televisión pública, haciendo llegar a todos la historia (Digamos para los mismos a los que iba dirigido el primer párrafo, que durante muchos años hubo un único canal televisivo, "La Primera", para luego aumentar a un segundo canal que se llamaría "La Segunda". Original, ¿eh?).

Tal fue la fama y repercusión de este telefilm, que cosechó multitud de galardones: EMMY (1973), Mejor programa dramático, del Canal 47 de Nueva York (1973); Premio de la Crítica Internacional del Festival de Montecarlo (1973); Ninfa de Oro de la UNDA (1973); Premio Marconi de Mifed de Milán (1973); Quijote de Oro al Mejor Director (1972); Premio Nacional de Cinematografía (1973); Premio Ondas (1973); Fotogramas de Plata al mejor actor (1972)... y según cuentan, después de su emisión, y durante semanas, la gente solía sujetar la puerta de las cabinas de teléfono con el pie para que no se cerraran mientras hablaban dentro de ellas y verse en la situación descrita en el film.
Años después, allá por 1988, José Luis López Vázquez volvió a meterse en la piel del protagonista en un anuncio de televisión en el que la puerta de la famosa cabina se abría por fin, dejándole libre (y que no era más que la representación del fin del monopolio que Telefónica tenía en España y la consiguiente liberalización del mercado telefónico).

Una gran, gran, gran joya de nuestro pequeño cine patrio.
Disfrútenla.

PREMIOS ( O COMO ALEGRARTE EL DIA)

Siempre he reconocido que el mundo de internet no deja de asombrarme. Ya he dicho en muchas ocasiones que soy muy nuevo en este mundo de los blogs, las arrobas y demás y algo que siempre me había llamado la atención es ver en los laterales de diversos blogs premios otorgados por otros blogs (creo que no debe haber nada más gratificante que ver que tienes seguidores, que te dejan comentarios y que valoran tu trabajo).

Cual ha sido mi sorpresa hoy cuando he visto una invitación de Virginia ( http://criaturasdelanoche-virginia.blogspot.com/ ) para pasar por su blog y recoger un premio. ¡¡Menuda ilusión me ha hecho!!


Según me comentan allí, recoger este premio conlleva una serie de reglas (un gran poder conlleva una gran responsabilidad jejeje); a saber:

1.- Al recibir el Premio, se ha de escribir un post mostrando el premio y se ha de citar el nombre del blog o web que te lo regala y enlazarlo al post de ese blog o web que te nombra ganador.

2.- Elegir un mínimo de 5 blogs que creas que brillan por su temática y/o su diseño. Escribir sus nombres y los enlaces a ellos. Avisarles de que han sido premiados con el "Premio al esfuerzo personal". Para que lo recojan.

3.- Opcional. Exhibir el Premio con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que tú escribes sobre él.

Sinceramente, y de forma personal, considero muy injusto tener que elegir entre cinco blogs para premiarlos por el esfuerzo, porque todos los blogs conllevan su esfuerzo y sus sacrificios, con horas de mantenimiento y todos deberían recibir un premio a su constancia y buen hacer, así que propongo que hagamos una votación y seais vosotros (yo también votaré) los que digais qué blogs (de los que yo sigo, únicamente, y de los que podeis ver en el lateral las direcciones y enlaces) creeis que se merecen el premio. Recordad, son cinco, así que votad si os apetece.

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8/23/2009

VERTIGO VS DOBLE CUERPO (O DOS VISIONES DE UNA MISMA OBSESION)

CONTIENE SPOILERS
VERTIGO: DE ENTRE LOS MUERTOS ( VERTIGO / ALFRED HITCHCOCK / 1958 )

"En algún momento de estos nací yo, y aquí he muerto. Sólo fue un instante para los demás. Ni se dieron cuenta" (Madeleine a Scottie)

Todos en pie, por favor.
Entra en la sala el ilustrísimo Sir ALFRED HITCHCOCK.
Así, con mayúsculas, como se merece alguien que se ha convertido, siendo fiel a su estilo en todas y cada una de las propuestas fílmicas que nos ha regalado, en un director referencial para (casi) todos los directores posteriores a él. Con múltiples obras maestras en su currículo fue un innegable maestro de las apariencias, de la psicología y los dobles juegos, que tenía la peculiar capacidad de impregnar sus fotogramas con una magia especial que hace que desde las primeras imágenes de la película, de cualquiera de ellas, sepamos que estamos ante algo suyo. A Hitchcock no le interesa resolver los enigmas en sí (en muchos de sus filmes se descubre al principio o en la mitad del metraje), lo que de verdad le intriga, le fascina, es la forma en que se soluciona la trama; es decir, no tanto el qué o quién sino el cómo, consiguiendo en el proceso que nos sintamos inquietos, confundidos, que empaticemos con el/la sufrido/a protagonista y no podamos parar de preguntarnos cómo lo descubrirá o cómo reaccionará cuando lo haga. El auténtico fin de sus historias es descubrir la verdad, a los falsos culpables y desenmascarar a los impostores. Pionero en lo macabro y lo siniestro, de ahí que en su obra el sexo y la muerte vayan acompañadas la una de la otra como inseparables compañeras de viaje, adquiriendo las relaciones entre personajes (en múltiples ocasiones) tintes de malsana y fatal atracción (mención y estudio aparte merecería ese “ensañamiento” que el orondo director profesaba hacia y contra las rubias). Una peculiaridad de su trabajo es que, pareciese, que las historias de sus películas sólo existiesen cuando hay público mirando, como si nosotros fuésemos parte más de lo que allí se cuenta, como si los espectadores fuesen un actor más (aunque de forma elíptica, claro está).


Vértigo se basa en la novela “De entre los muertos” que Pierre Boileau y Thomas Narcejac (autores de la mítica “Las diabólicas”) escribieron ex profeso para que Hitchcock adquiriese los derechos y la llevara a la gran pantalla. La historia nos narra la historia de Scottie, un policía retirado de su profesión por culpa del vértigo que sufre, que recibe el encargo de un viejo amigo de vigilar a la esposa de éste. Enigmáticos acontecimientos se suceden, y nuestro protagonista cae perdidamente enamorado de la mujer a la que espía. Todo esto, les llevará a una espiral de locura y engaño.

Nos encontramos ante una obra difícil de definir, película adelantada a su época por su romanticismo surrealista y por una fascinante (siempre) puesta en escena que rompió los moldes de un, ya casi, extinto clasicismo académico. Vértigo es una puesta al día (en versión macabra) del mito de unos Orfeo y Eurídice modernos que se ven arrastrados en una espiral de amor / pasión, que hacen que ella muera y él pierda la cordura (y lentamente las ganas de vivir en cada respirar) cuando echa la vista hacia atrás. Toda la película está teñida de un halo malsano, de necrofilia encubierta y obsesión enfermiza en la que el protagonista, un ser débil, reprimido e insatisfecho, trata de recrear en otra mujer los recuerdos de la persona fallecida a la que amó (nótese la abismal diferencia entre la amiga, Midge, una mujer simple, maternal, alcanzable, con la amada, Madeleine, que es sofisticada, elegante, enigmática y prohibida; y es que podríamos decir que su presencia, la de Madeleine, es tan arrolladoramente erótica que difícilmente podremos ver a otra mujer tan carnal en una pantalla de cine). A diferencia del libro, que la trampa no se descubre hasta el final del mismo, aquí Hitchcock nos desvela el misterio a la mitad del metraje, adelanta la solución para crear un nuevo problema que nos genera inquietud y una duda nueva sólo para nosotros (que no para el protagonista); a saber:¿llegará a descubrirlo él?; y si es así, ¿cómo reaccionará cuando lo haga?.
Vértigo es, en definitiva, un clásico indiscutible que ha suscitado infinidad de ensayos y estudios, con múltiples y válidos análisis y diferentes lecturas que tiene y tendrá por siempre en años venideros un lugar privilegiado en la historia del cine, ya que no hace sino revalorizarse con el pasar del tiempo.
Por último, mencionar dos cosas más: primero, es conveniente ver esta película junto con “Marnie la ladrona” (también de Hitchcock) ya que una complementa a la otra (¿no creen?); segundo, que mientras su visionado, me vinieron a la mente otros filmes deudores de este como “Doble cuerpo”de Brian de Palma (homenaje innegable que tiene comentado un poco más abajo), a “Abre los ojos” de Alejandro Amenábar o a Viridiana de Luis Buñel (en la obsesión hacia la joven y el fetichismo encubierto). Tanto la primera como la tercera, son de obligada visión, en cuanto a la segunda... ustedes sabrán si les sobra tiempo como para perderlo.

"Aún debo hacer una última cosa y me veré libre del pasado" (Scottie a Madeleine)

DOBLE CUERPO (BODY DOUBLE / BRIAN DEPALMA / 1984 )

DePalma es un director posmoderno peculiar, incomprendido, adelantado a su época, gustoso de excesos fílmicos, hacia el que no puedo evitar profesar ciertas simpatías. Poco valorado y recibido con indiferencia en los USA, pero muy respetado y seguido en Europa (principalmente en Francia), podríamos decir que es un voyeur del cine que, partidendo de su admiración por Alfred Hitchcock, recrea y homenajea sus películas para llevarlas a su terreno y darles una voz propia y personal de encuadres imposibles, travellings únicos y virtuosos, reconocibles planos-secuencia para cualquier espectador;de hecho, Doble Cuerpo no es sino una revisitación de "Vértigo", "La ventana indiscreta" y "Crimen perfecto", la versión de un director que utiliza la cámara como un mirón fetichista usaría el agujero de una cerradura para observar qué ocurre al otro lado y como todos somos un poquito mirones, no podemos evitar sentirnos identificados con Craig Wiston, que da vida al torpe actor fracasado protagonista de esta historia.

Es esta una película para ver sin pretensiones, olvidándonos de dónde procede la idea original, teniendo en cuenta que es imperfecta y que está cargada de un extraño desmadre (ver a Craig bajando las escaleras a ritmo de esa musiquilla no tiene desperdicio alguno... ¿les suena la melodía a los mayores de treinta?) , erotismo propio de la época, con una textura de imagen, fotografía y color típico de series como "Vacaciones en el mar", y surrealismo terrorífico algunas veces y jocoso en otras; pero a pesar de su imperfección, algo que creo es premeditado, refleja como pocas las falsas apariencias en la vida y en el mundo del cine en general y del porno en particular. Ya el título nos da una pista de la dualidad por la que va deambular el largometraje, en un engaño tras otro.
La historia nos cuenta la vida un actor fracasado que padece claustrofobia (al igual que Scottie de "Vértigo", padece una fobia que le impide vivir con normalidad ) y que no es capaz de actuar salvo en producciones de serie Z, que recibe el encargo de vigilar el lujoso apartamento de otro actor, al que acaba de conocer en un casting, durante la ausencia de éste. Mientras observa por un telescopio a una vecina mientras baila y se masturba, es testigo del asesinato de la misma. Es entonces cuando comienza su obsesión por ella y por descubrir qué le ha ocurrido, emprendiendo así un viaje a los entresijos de la ficción y la realidad en una película dentro de otra película.

En definitiva, un film de suspense solvente, kitsch y hortera, tramposo y morboso, resultón y violento (¡qué escena la del taladro!, ¡qué escena!), en el que el caos con el que está hecho se convierta en una virtud, un trabajo deudor de Hitchock e incluso del mismo DePalma (que "Vestida para matar" está también presente aquí) y que hasta el mismísimo Patrick Bateman,el psicópata protagonista de la novela American Psycho, les recomienda apasionadamente.
A ver sin reservas y recomendada para todo fan del brillante cine surrealista casposo.

Y ahora si me lo permiten, les dejo que mi vecina del quinto va a comenzar su ducha de las tardes...
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8/20/2009

RON MUECK (O EL ESCULTOR QUE JUGABA A SER DIOS)


Desde la antiguedad se ha creído que el ser humano disfruta más de una cosa cuanto más se parece ésta a él mismo, de ahí que siempre estemos buscando proyecciones de nosotros mismos en las cosas que creamos. Y se ve que Ron Mueck (1958) debió leer a Aristóteles y su Poética, porque este escultor australiano parece tener el don divino de la vida en sus manos ya que sus figuras parecen mucho más humanas que muchas de las personas que conozco.
Si uno mira con detenimiento cualquier obra del autor, podrá comprobar que no ha olvidado ni el más mínimo de los detalles: pelos, lunares, poros, puntos negros, pelo, ropa, gestos, imperfecciones... y eso que todo está hecho de fibra de vidrio, silicona, látex, poliéster y una destreza inigualable para aplicar el color; pero lo que ven nuestros ojos parace tan real, tanto (de ahí que se le considere un artista hiperrealista) , que si no fuese porque son de tamaño más reducido o mucho mayor que nosotros, pensaríamos que son seres vivos que se puedan levantar en cualquier momento. Su experiencia en el campo de la caracterización viene dado de los años que pasó trabajando en el terreno de los efectos especiales para cine, en especial con el equipo del genial Jim Henson.
Una vez que has visto una pieza esculpida por Ron Mueck, no puedes olvidarla, porque el visionarla te ha sacudido de tal manera en la entrañas, con tanta intensidad, que tus sentimientos se pondrán a prueba y dudarás de si tu eres real o, al igual que la figura que estas observando con pavor y asombro, eres tan solo la proyección de un creador magistralmente locol.
Disfruten del video y maravíllense ustedes, que merece la pena.


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8/17/2009

LAS 1000 CARAS DE FRANKENSTEIN (O EL MODERNO PROMETEO ES REVISITADO Y CONVERTIDO A FOTOGRAMAS)




Corría el año 1818 cuando una joven escritora de 21 años, durante su estancia en Ginebra y como motivo de una apuesta con su marido Percy Byshee y con lord Byron crearía la obra que le catalputaría a la inmortalidad. El nombre de ella era Mary Shelley y el de su libro "Frankenstein or the modern Prometheus".

El monstruo de Frankenstein es conocido y reconocido en el mundo entero y no creo que haga falta que vuelva a contar en qué consiste su historia. Muchos son los directores y estudios cinematográficos que han buscado en la mítica figura productos rentables con los que atraer la atención del público; de hecho, el primero en interesarse por la criatura en 1910 fue Thomas Edison, el inventor, supongo que por la estrecha vinculación entre la vida del monstruo y la energía con la que lo hacía.


Pero no sería hasta 21 años después que el cine conocería su encarnación más famosa de todos los tiempos, la de Boris Karloff en "El doctor Frankenstein" dirigida por James Whale. En un principio, cuentan las malas lenguas, el papel estaba pensado para otro grande del cine, Bela Lugosi, que se negó a interpretarlo porque no sería reconocido con tanto maquillaje. Se arrepintió toda su vida.


Después del éxito de la película anteriormente citada, muchas han sido las veces en las que hemos podido ver en la pantalla al renacido monstruo, pero después de un par de películas más, el espíritu original acabó por pervertirse y ppoco quedaba de la poética que tenía el libro original.Aquí, a continuación, les dejo unas cuantas imágenes de diferentes filmes de Frankenstein a lo largo de la historia.



Frankenstein, 1919, J. Searle Dawley


El doctor Frankenstein, 1931, James Whale





La novia de Frankenstein, 1935, James Whale




La sombra de Frankenstein, 1939, Rowland V. Lee




Ghost of Frankenstein, 1942, Erle C. Kenton


Frankenstein meets the Wolf-man, 1943, Roy William Neil


La zíngara y los monstruos, 1944, Erle C. Kenton



I was a teenage Frankenstein, 1957, Herbert L. Strock


La maldición de Frankenstein, 1957, Terence Fisher



Frankenstein created woman, 1966, Terence Fisher



Frankenstein conquers the world, 1966, Ishiro Honda


Frankenstein and the monster form hell, 1973, Terence Fisher




El jovencito Frankenstein, 1974, Mel Brooks



Monster Squad, 1987, Fred Dekker

La tía de Frankenstein, 1987, Juraj Jakubesko



Frankenstein unbound, 1990,Roger Corman

Frankenstein de Mary Shelley, 1994, Kenneth Branagh



Van Helshing, 2004, Stephen Sommers.


Frankenstein evolution,2004, Marcus Nispel


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8/15/2009

ERASERHEAD (1976)





"¿Qué hace ahora?".
"Reparo tejedos. La acogida no ha sido muy buena y no tengo ninguna propuesta".(Conversación de David Lynch con el productor ejecutivo Stuart Cornfeld poco después del estreno de la película)


Pasen, vean y sueñen.

Ponerse delante un trabajo de David Lynch (1946, Mossoula, Montana) exige, por parte del visionante, un ejercicio de suma concentración en lo que se nos cuenta y de abstracción de cuanto nos rodea. Siempre complejo, siempre genial, este versátil mago del celuloide (de la fotografía, de la escultura, del dibujo, del arte en general) este Jekyll & Hyde de los fotogramas, es uno de los directores más fieles a su personal e inconfundible sello, con una manera sublime de contarnos sus miedos, sueños, pesadillas y obsesiones y nos hace convertirnos en Alicia y nos invita a cruzar el espejo con él con la firme certeza que cuando regresemos de nuestro viaje, ya no seremos los mismos. Nunca es fácil saber qué nos está contando o qué nos quiere contar David Lynch en realidad, pero sus imágenes tienen una fuerza y una magia que te atrapan sin remisión y cuando menos te das cuenta, te ves inmerso en un universo hipnótico y perturbador, sugestivo, críptico y dual del que quieres salir pero que te niegas a abandonar. Las visiones que nos presentan sus filmes escapan de nuestras manos y somos meros espectadores de los acontecimientos, sin más posibilidad que la de observar expectantes, sin posibilidad de interactuar y tratar de discernir lo que se supone que sucede; podría decirse que Lynch nos hace sentir como niños pequeños que quieren descubrir pero que no tienen capacidad para hacerlo aún y que se pasan del día preguntando ¿y esto por qué?.

Como en sus cortometrajes anteriores, esta película más que entenderla o analizarla, sólo se puede describir y elucubrar sobre su significado. Es, para definirlo con una palabra, críptico. Rodado en un glorioso blanco y negro como homenaje a "El crepúsculo de los dioses" de la que Lynch siempre le gustó la unidad que existía entre la atmósfera y la historia que se cuenta, es un diabólico viaje de intrusión de lo extraño dentro de una realidad aparente. Cabe destacar también la utilización del sonido, con cortes abruptos que, en contra de lo que pueda parecer, dotan al film de una unidad sonora encomiable y digna de atender (un ejercicio de estilo que repitió con igual fortuna en la posterior "El hombre elefante").

He de decir que a continuación describiré la película y trataré de trasladar en palabras lo que las imágenes me sugieren a mi, lo cual no quiere decir que sea una visión correcta, por eso invito a todo el mundo a que me de su personal visión, porque como ya he dicho más arriba, versiones hay muchas, porque las películas de David Lynch son como un caleidoscopio, que según se miren forman un dibujo, otro, o muchos a la vez. Y dicho esto, vamos con Eraserhead.

El largometraje comienza con la cabeza de nuestro protagonista, Henry, flotando en el espacio sideral. En el interior de una roca vemos a un misterioso y monstruoso personaje, subiendo y bajando palancas, con movimientos automáticos y repetitivos, a la vez que mantiene su vista fija en un punto indeterminado que se halla al otro lado de la ventana que tiene a su lado. Vuelve a aparecer Henry en un primer plano, abriendo su boca todo lo posible para dejar entrar en su interior a un gusano (superpuesto) o un espermatozoide.
El aberrante trabajador de la roca podría ser el mismísimo Dios (siendo la roca una iglesia), un Dios al que Henry le cuenta sus pecados, entre los que estaría una indebida relación carnal con su novia; el Creador escucha lo que nuestro protagonista le está revelando, por lo que procede a un castigo por tal afrenta. Un hijo no deseado.


Somos trasladados al entorno en el Henry vive y pasa sus días. Lo vemos caminando por un paisaje de edificios en construcción y con muchas fábricas de las que podemos oir sus sirenas (zonas industriales que tanto adora Lynch). Camina cabizbajo, de forma lenta, como con desidia, hacia su casa. Entra y comprueba el correo que pueda haber llegado en su indeterminada ausencia. Antes de acceder a su apartamento cruza unas palabras con su vecina, hacia la que se nota que siente una cierta atracción. El lugar en el que vive Henry es de pequeñas proporciones y en el hay una cama, una mesilla, un armario, un toca-discos, un radiador y una ventana.
Lo que este Universo personal de Henry es Soledad. Henry pasa los días de la misma manera y sin casi contacto con nadie (nada de correo, contacto con los vecinos escaso y con nerviosismo), con una casa funcional pero no confortable y con un radiador, un amasijo de hierros torcidos, que no es tora coa que la posibilidad de escape, de suicidio tal vez, que pasa por la cabeza de Henry.

Vemos como Henry acude a cenar a casa de su novia, Mary, para cenar con los padres de esta. La familia es de lo más extraña y bizarra que uno pueda imaginar, con una madre permanentemente enojada, un padre fontanero siempre de buen semblante y una abuela siempre inmóvil y que parece estar muerta (impagable ese momento en el que la madre utiliza los brazos de la abuela como batidor). Una vez en la mesa, Henry es invitado por Bill, el padre, a trinchar el pollo y repartirlo, pero este comienza a segregar un viscoso líquido negruzco mientras se mueve como si tuviese vida. Después de esto, se sientan en el sofá y la madre comienza a hacer preguntas y más preguntas, mientras la luz va y viene, a su futuro (y forzado) yerno, descubriendo las relaciones prematrimoniales que este ha mantenido con su hija.
La caracterización de la familia corresponde a la visión que Mary ha transmitido a Henry de estos, quedándose en los estereotipos que los definen, una madre protestona e intransigente, un padre bonachón y que no pinta nada en la casa y una abuela que molesta y es como un trasto inútil que sólo espera su muerte (de ahí su inmovilidad). El gesto del padre hacia el novio de su hija de cederle el honor de repartir la comida, es sinónimo del momento en el que le concede la mano de la hija, y el hecho de que sangre, simboiza y presagia los hechos que han de acontecer en el futuro. El hecho de que la luz vaya y venga, es una constante del cine Lynchiano; para Lynch el mal y los problemas viajan por la electricidad, y cuando esta parpadea o es intermitente, presagia cambios drásticos que no suelen ser buenos para el protagonista.

Mary ya convive con Henry, y la vemos cuidando de su bebé, un amasijo de carne con forma fálica y de conejo despellejado. Cuando Henry vuelve a casa, en el buzón encuentra un gusano, que se esconde en el bolsillo de su chaqueta. Al entrar en casa y contemplar la dantesca visión de su familia, no puede evitar echar un fugaz vistazo al radiador. Mary le pregunta si había algo en el buzón, a lo que el le responde de forma negativa. Al llegar la noche, cuando Henry cree que Mary está dormida (que no lo está) coloca el pequeño guasano en el interior de un joyero. Más avanzada la noche y ante el insistente lloro del bebé, Mary se va de la casa de Henry para refugiarse de nuevo en casa de sus padres. Henry, sólo de nuevo, se permite fantasear con su vecina, la que vimos al principio de la película. Por la mañana, el bebé parece muy enfermo, por lo que Henry decide quedarse todo el día junto a él.
El gusano que vemos en el buzón pude ser que Henry ha vuelto a pecar, aunque esta vez su falta ha sido de menor envergadura, y trata de ocultárselo a su esposa. Ante la desagradable vida que tiene que llevar diariamente (vida que queda constatdo que aborrece ya que no trata de impedir a Mary que se marche) la idea de escapar de todo, de suicidarse, vuelve a pasar por su mente.

Henry duerme, tiempo en el que se ve a sí mismo mirando con detenimiento el radiador, dentro del que se ve una especie de escenario teatral en el que hay una mujer de mofletes hinchados y rugosos, cantando una canción y bailando al son. Repentinamente, un mar de gusanos cae del cielo y ella procede a pisarlos con vehemencia. El sueño cambia y Henry se ve junto a una Mary que respira de forma ruidosa y enferma como el bebé y que está cubierta de cientos de gusanos. El gusano que Henry introdujo con anterioridad en el joyero, crece de forma alarmante. Alguien golpea la puerta, y no podía ser otra que la sensual vecina que quiere pasar la noche con nuestro protagonista, situación que se ve truncada cuando descubre al horrendo bebé. Volvemos a ser transportados al escenario en el que la mujer sigue cantando la canción "In heaven everything is fine". Aparece el extraño personaje de las palancas y los gusanos desaparecen de golpe, dejando paso a que el espacio lo ocupe un grotesco árbol. Henry pierde, literalmente, la cabeza ante todo lo que acontece, y en su lugar aparece la bufona cabeza del bebé. En ese instante el árbol comienza a segregar sangre y la cabeza de Henry desaparece también. Somos trasladados al exterior, donde unos niños están jugando y ven cómo la cabeza de Henry aparece de la nada cayendo del cielo. Un niño la coge y la lleva hasta una especie de fábrica, en la que la cabeza es transformada en goma para lápices.
Vemos cómo Henry fantasea con otra vida mejor que la suya y la posibilidad de acabar con todo, de huir o suicidarse, vuelve con más fuerza que nunca a la mente de Henry. Sueña con dejarse llevar hasta la paz y la tranquilidad que le espera al otro lado de ese amasijo de hierros torcidos que es el radiador y que no son otra cosa que todas las barreras que hay en su vida. La mujer de los carrillos inflados simboliza la fatídica, pero a la vez, tranquila muerte. Dios, para evitar esto, borra la mente de Henry, para que olvide lo que le atormenta y siga con la vida que le toca.

Tras la agotadora pesadilla, Henry se despierta solo, con la única compañía de un hijo que no quiere ni deseaba. Henry quiere ir a visitar a su vecina, pero su hijo se ríe de él cuando esta sale del ascensor con un hombre. La vecina no puede evitar ver a Henry con la cabeza de su hijo en lugar de la suya propia. Frustrado y deprimido, Henry vuelve a su hogar, del que jamás debió haber salido, y con unas tijeras destroza los vendajes de su hijo, dejando al descubierto un cúmulo de órganos y tripas que se derraman por las manos de su padre. Una luz parpadea, y Henry cree tener la visión de Dios tratando de detener con sus palancas sus movimientos de asesino. Una luz brilla, Henry agarra a la mujer de los mofletes gordos y se hace la oscuridad.
Henry trata de que su sueño se haga realidad, se convence a si mismo que merece una vida mejor que la que lleva, pero el bebé, que no es más que la proyección fálica de sí mismo, se ríe de él para que se de cuenta que no tiene ninguna posibilidad de hacerlo. Es en el sueño donde encuentra la solución a todos sus problemas y aunque Dios trata de detenerlo, Henry acaba con todo su sufrimiento y se abraza a la muerte para descansar en paz y renacer en una vida mejor.

Fundido en negro.
Fin.


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8/10/2009

LA FRASE DEL DIA: EL HOMBRE ELEFANTE


¿Dónde queda la dignidad humana cuando criticamos a quien es diferente?. ¿Dónde va a parar nuestra humanidad cuando no sólo nos reímos de quién padece algún mal o desgracia sino que además le perseguimos y le castigamos aún más por ello?. ¿De verdad nos podemos considerar personas dignas cuando tratamos a un ser como John Merrick algunas veces con lástima y otras con total desaprovación en lugar de como un ser humano, como nosotros, que sufre una cruel y dura enfermedad?. ¿Es que los enfermos, sean del tipo que sean, dejan de tener condición de humano y pierden su dignidad sólo por su estado?. ¿ Y dónde queda nuestra dignidad si no somos capaces de emocionarnos con esta película y no nos estremecemos cuando escuchamos a Merrick gritar a la muchedumbre que le persigue: "¡No soy un monstruo. Soy un hombre!"?


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8/09/2009

UN POST PERSONAL PARA MI MUJER ESCARLATA PARTICULAR



Hoy hace seis años que me casé, y junto con el nacimiento de mi querida hija, ha sido el momento más feliz de mi vida. El 9 de Agosto de 2003, en un pueblecito de Alicante, con un calor asfixiante y un día despejado, los minutos se me hacían eternos mientras esperaba que mi Mujer Escarlata entrara por la puerta de la Iglesia. Mi cuerpo temblaba y se convulsionaba como un flan en un terremoto, pero todo el estado de nerviosismo se acabó cuando las puertas se abrieron y de ellas, como un hada, envuelta en luz de coloress, surgió la princesa de cuento más hermosa que podáis imaginar. Estaba radiante, aún hoy lo está, y yo me sentí el hombre más afortunado del mundo. Aún hoy me siento así.
Mucho ha pasado desde ese día y del día, dos años antes de aquello, en que la conocí, asomada a la ventana que tenía frente a mi, en una noche de luna llena cuya pura luz sólo ilumminaba su delicado y angelical rostro. No existía nada más en el mundo que esa cara. Su cara; la misma que gusto de acariciar cada día con mis manos, deslizándolas suavemente sobre ella y sus suaves mofletes. 
No os engañao si digo que es la mejor mujer que ningún hombre podría imaginar para si, y no solo por su inigualable belleza (al menos para mi es la más hermosa) sino porque es la mejor persona que he conocido en la vida. Me complementa a la perfección, ella es todo lo que a mi me falta, me entiende sin tan siquiera tener que hablar, me comprende con solo mirarme y como decía Jack Nicholson en "Mejor, imposible", "me hace ser mejor persona". 
Nunca podré agradecerle lo suficiente los sacrificios que ha tenido que hacer desde que me conoció, renunciando a una vida cómoda para embarcarse en un viaje lleno de aventuras y alguna que otra complicación; viaje que nos ha llevado a un presente mágico, donde la vida nos sonríe, en la que hemos sabido triunfar en los diversos aspectos que se nos han planteado y en la que, fruto de nuestro infinito amor, ha nacido (mañana siete meses atrás) la niña más guapa del Universo, un pequeño soplo de felicidad e ilusión con nombre de Estela.
Mi amor, mi vida, mi compañera de viaje, gracias por ser como eres, compleja y soñadora, paciente y luchadora, hermosa por dentro y por fuera. Nunca olvides que te quiero y que cuando seamos viejos, muy viejos, miraremos agarrados de la mano desde el porche de nuestra casa a nuestros nietos jugar por nuestro jardín, y veremos lo felices que hemos sido.
Te quiero Maite, y como dice la canción que tanto te gusta... "I can't take my eyes off of you"...

De Crowley para su eterna Mujer Escarlata, para que siempre me hagas sentir que junto a ti estoy en el Cielo.


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8/07/2009

DRAG ME TO HELL (O UNA CRITICA RAPIDA PARA UNA PELÍCULA LIGERA)


Después de divertirme con la última película de Sam Raimi, puedo asegurar tres cosas:

1- Raimi se ha convertido en el Rey de las películas PG-13, lo cual no trae nada bueno, porque se queda entre dos aguas, sin llegar a contentar a unos ni a otros deambulando, ene este caso, en un abismo que separa la serie B con el cine puramente mainstream y adolescente.
2- Viendo "Drag me to hell", queda plenamente demostrado que, en su adolescencia, Raimi no era fan incondicional del cine de terror, sino de las comedias, como ha manifestado en más de una ocasión (y es que es imposible no pensar que Raimi es un cachondo sin cura ni remedio si tenemos en cuenta que planea embarcarse en "una apasionante adaptación del universo W.I.T.C.H.", y lo pongo entre comillas porque trato de ser sarcástico)
3- El esperado y anunciado "regreso a los orígenes" se ha quedado en eso, en palabrería sin consecución, porque este Raimi no es el de Evil Dead, ni mucho menos, por mucho que el bueno de Sam inicie su largometraje con un antigüo logo de la Universal.

Tras una serie de películas sobre la franquicia de Spiderman (tres de momento aunque ya está en marcha la cuarta) bastante aburridas y lamentables bajo mi punto de vista, muchas dudas tenía sobre este nuevo trabajo del ecléctico y frenético director que es Sam Raimi; pero he de confesar que no me aburrí, al contrario, me divertí bastante. Lo cual no quiere decir que la película sea buena, que no lo es, por mucho que algunos se empeñen en que así lo veamos. El filme, leído por gran parte de los "entendidos" del cine (de forma erronea y pedante bajo mi punto de vista) como una crítica a la situación de crisis económica que vivimos en la actualidad, no es más que una gran broma zafia, una mera distracción en la que lo asqueroso y lo escatológico supera con creces a lo terrorífico, como si los espectadores de hoy día, acostumbrados a Crepúsculos y demás sucedáneos de cine no supieran digerir la crudeza y frescura de "Posesión Infernal". Es un "Evil dead" sin magia para nuevas genearaciones adictas al Dolby y a los efectismos digiales gratuitos.

Sin lugar a dudas uno de los aciertos del filme es que pasa en un suspiro, es divertido y sólo por la escena que sucede en el parking del banco entre Christine y la Sra. Ganush, ya merece la pena echarle un ojo a la cinta. Puro delirio de vómitos, fluidos, maldiciones de serie Z, bocas desencajadas y dentaduras perdidas.

Película "fast-food", como los tiempos que corren, de usar, disfrutar, tirar y olvidar pronto; y no se quejen, que podría haber sido peor, Raimi podría haber hecho una película sobre baseball con Kevin Costner en la que... ¡uy!, ¡pero si esto ya lo ha hecho con "Entre el amor y el juego"!. ¡Eso, eso sí que es una película de puro terror!.

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Premio otorgado por

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Miguel Angel (Doloralfa)

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Virginia (Criaturas de la noche)

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