La riquísima y tétrica imaginería de los relatos de Poe siempre han sido un filón del que aprovecharse para el mundo del cine en general y fantástico en particular. Revisitado para el mundo del celuloide en una treintena de ocasiones, unas veces con más fortuna que otras, el padre del cuento moderno ha estado presente en nuestras pesadillas desde siempre, llenando nuestras horas de de enigmas policiacos, fanta-terror, goticismo, necrofilia y compasión humana; lo que ocurre con estas adaptaciones, es lo mismo que le sucede a Lovecraft con las suyas, que distan mucho de la calidad que atesoran los relatos originales de los que están extraídos, siendo simples esbozos que se pierden en la confusión y en la cutrez.
Edgar Allan Poe nació en Boston el 19 de Enero de 1890, marcado por una infancia traumática con un padre desaparecido y una madre que falleció cuando contaba él con 12 años, pasó a ser adoptado por una familia de alta solvencia económica que le proporcionó una correcta educación.Al ingresar en la Universidad, su madre adoptiva fallece y su padre adoptivo se desentiende de Poe y de las deudas de juego que había contraído, por lo que decidió alistarse en West Point, al academia militar, donde estuvo hasta que forzó su expulsión en 1831. Por aquel entonces ya estaba enganchado al opio y al alcohol y la cosa no mejoró cuando se casó con su prima Clemm de tan solo 13 años de edad, que falleció de tuberculosis 12 años después, hecho que le marcó profundamente y le marcó en lo literario(en el poema "El Cuervo"), regalándonos joyas de papel como "Los crímenes de la calle Morgue", "El caso del Señor Valdemar", "El gato negro", "El pozo y el péndulo", "El escarabajo de oro", "La caída de la Casa Usher", "El corazón delator" o "Eureka", convirtiéndose en un adelantado a su época, perfecto conocedor de la conciencia humana, un incomprendido y una leyenda eterna.
La primera adaptación de sus obras que yo he podido ver (que no la primera que se hizo, ya que en 1909 J.Searle Dawley rodó "Lunatics in the park" y que yo desconozco total y absolutamente), es "La caída de la casa Usher", rodada en 1928 por Jean Epstein (estupendo cineasta a descubrir y defensor a ultranza del surrealismo) y que, para mi parecer, es una de las mejores adaptaciones del famoso cuento. Marcada por la época vanguardista en la que se ubica temporalmente (y se nota mucho la mano de Luis Buñuel en el guión), se basa en el cuento del mismo título publicado en 1839, aunque coge elementos de otros muchos relatos del escritor, como puedan ser "Berenice", "Ligeia" o "El pozo y el péndulo" y se olvida de algunos elementos típicos del relato, como pueda ser el incesto (aquí Madeleine no es hermana de Usher, sino su esposa) pero conservando el carácter provocador al introducir la variable de un triángulo amoroso. Repleta de una plasticidad visual de cuadro, largos planos en movimiento, cortes bruscos de las toma y encuadres artificiosos que dotan al conjunto de un aspecto onírico envidiable por otros directores. Si tienen ocasión, véanla, porque merece mucho la pena.
Después le siguieron verisones de "Los Crímenes de la calle Morgue" (1932, Robert Florey), la interesantísima y a rescatar del olvido "Satanás" (1934, Edgar G. Ulmer) con Bela Lugosi y Boris Karloff como actores en una libre versión de "El gato negro", actores que volverían a reunirse un año después en la película de Lew Landers "El cuervo". "El entierro prematuro" sería adaptado por John H. Auer en 1935 con el nombre de "The crime of Dr. Crespi". "El gato negro" volvería a ser adaptado en el 41 por Albert Rogell que no pasa de ser una atontada comedia de horror con un gran plantel de actores. Sobre la vida del autor, Harry Lachman, realizo un más que correcto biopic llamado "The loves of Edgar Allan Poe". En 1954, Roy del Ruth se pasó a la moda de las 3-D y rodó en este formato "El fantasma de la Calle Morgue"... Y así llegamos a 1960...

... porque si hay un director estrechamente ligado a Poe, que no por ello necesariamente bueno salvo en dos ocasiones, ese es el prolífico Roger Corman, realizador afincado en el bajo presupuesto (nunca olvidaré "The attack of the crab monsters" y como por debajo de esos "terribles" cangrejos mutantes podían verse las ruedas con las que los operarios los movían de un lado a otro del plató), todoterreno incansable que en un par de semanas hacía una película, que ha tocado casi todos los géneros cinematográficos (westerns, policiacos, aventuras, terror, ciencia-ficción) y que, como él ha dicho en varias ocasiones, los relatos del escritor le sirvieron de escusa perfecta para dejar de rodar films de monstruos de serie Z (temática que ya comenzaba a saturar el mercado).
Pero a la hora de llevarlo a la gran pantalla, Corman se olvida casi por completo de Poe, los relatos del escritor le sirven sólo como pretexto para dirigir y contar la historia que a él le da la gana guionizar. LLegó a dirigir siete películas sobre esta temática, pero finalmente el conjunto, acertado y digno en un principio, adoleció de premisas y desarrollos repetitivos de tanto plasmar una y otra vez la fórmula mágica de sus dos primeras y exitosas adaptaciones (guionizadas en ambos casos por Richard Matheson).
La primera de ellas data de 1960, y es ni más ni menos que "La caída de la casa Usher" ("House of Usher") con la participación del genial Vincent Price. Esta película, es sin lugar a dudas una película claramente acotada en el género de terror y fantástico (no como las últimas del ciclo, que pretenden ser más reflexivas y estudiosas de la mente humana, algo que Corman no consigue aunque lo intente), densa y sugestiva, con una fuerte base romántica gótica entre los dos hermanos Usher y su relación mórbida, incestuosa y fatalmente ligada una al otro, como esa casa (un personaje en sí misma, cálida, policromática y decadente) que se deshace y despedaza en clara alusión a esa relación que esta llegando a su fin y a una dinastía, la de los Usher, que parece estar condenada a desaparecer. Corman gusta de mostrarnos colores saturados (como en la pesadilla de Phillip), de mover la cámara entre los pasillos lúgubres de la mansión y las oscuras criptas (mostrando la dualidad de las vidas de una sociedad puritana, que ocultaba sus secretos y que no podían encontrar seguridad para esos inconfesables secretos ni entre las paredes de sus propios hogares), pero a pesar de que la película es simpática, adolece de la rapidez con que está rodada (algo genuinamente Corman), olvidándose de ahondar más en los aspectos de los antepasados y ancestros para hacerlo levemente y de manera chapucera y precipitada. La historia nos presenta a Philip Winthrop, que viaja para ver a su novia Madeleine en la mansión que tiene en Nueva Inglaterra y en la que vive con su hermano Rodercik Usher (genialmente interpreado por Vincent Price que dota al personaje de los gestos tortuosos que tan bien se le dan). Allí descubrirá con horror un ambiente malsano en el que los dos hermanos sufren una terrible y agónica enfermedad que les puede llevar a la muerte o a la locura.
En 1961 rueda "El péndulo de la muerte" ("The pit and the pendulum"), que es sin duda, a pesar de un elemento fallido como pueda ser la búsqueda y consecución de una solución racional al problema, mi preferida de todo el ciclo, que además de contar con la actuación del sempiterno Vincent Price, tiene también en plantel a la mítica Barbara Steele. Nuevamente tenemos ambientes mortuorios y peligrosos para el protagonista de la historia (Bernard, que viaja a España para ver qué ha ocurrido con su hermana y saber en qué circunstancias ha fallecido), nuevas saturaciones de color, imágenes distorsionadas y prisas por acabar el trabajo y comenzar otro, pero con un final como pocos en la filmografía del director y con un movimiento de cámara a los ojos de Barbara Steele que denota terror en estado puro y que es difícil de superar. El film se podría decir que es un compendio de todos los elementos góticos habidos y por haber, que bebe desde de Anne Radcliffe hasta de "El castillo de Dragonwyck", con castillos al borde de temibles y escarpados acantilados, noches españolas tormentosas, cámaras de tortura inquisitoriales y a Price en uno de sus mejores papeles con esa dualidad de persona tan bien lograda.
El siguiente título fue "La obsesión" "The prematural burial", 1962), donde prosiguen las enfermedades hereditarias, las relaciones prohibidas, el miedo a los entierros prematuros, los ambientes tétricos y claustrofóbicos pero incluye cierto humor negro que le da un aire diferente y que es de agradecer, ya que el triángulo amoroso resuelto como una novela policiaca barata deja mucho que desear (cómo se nota la falta de Matheson en los guiones) y le resta credibilidad y emoción al conjunto de la película.
El problema de ese humor negro viene cuando a Corman se le escapa de las manos y convierte a su historia en algo burdo y que no hace sino denotar los defectos y carencias del director, como ocurren en el relato "El gato negro", de la película "Historias de terror" ("Tales of terror", 1962). Esta película es, con derecho propio, de las peores de la franquicia Poe, llena de defectos, absurdeces, carencias y chistes chabacanos que no tienen nigún sentido. En el largometraje se nos muestran, de forma más que libre, los relatos "Morella", "El gato negro", "El tonel del amontillado" y "El caso del Señor Valdemar".Una película Kitsch en exceso y ridícula.
Dos años de espera se tomó para rodar "El cuervo" ("The Raven"), que a pesar de tener un elevado tono de comedia paródica terrorífica, cuenta con las interesantes interpretaciones de Price, Peter Lorre y Boris Karloff (atentos a la aparición de un jovencísimo en imberbe Jack Nicholson) y que para muchos es una de las tres mejores de todo este ciclo Cormaniano, pero para mi es de las peores, aburrida, pretendida y artificiosamente graciosa y mal rodada. Denota agotamiento por parte de Corman, desidia y falta de ritmo. La trama principal chirría, pero la subtrama es simplemente absurda, con Jack Nicholson corriendo de un lado a otro embutido en unas ridículas mallas y es que uno espera ver aparecer a Leslie Nielsen detrás de cada esquina del castillo.
Peor que ser excesiva e innecesariamente cómico es ser pretendidamente serio y profundo, como ocurre en las dos últimas películas de Corman sobre Poe, "La máscara de la muerte roja" ("The masque of the red death", 1964) y "La tumba de Ligeia" ("The tomb of Ligeia", 1964), en la que Roger Corman, en un alarde de egocentrismo, juega a ser el Ingmar Bergman del terror (con la fisicidad de la muerte, real y palpable, como liberador y libertador del verdadero mal que no es otro que el ser humano); como diría Peter Griffin, superficial y pedante, con unas representaciones del bien y del mal forzadas y estereotipadas que son de una torpeza inimaginable para un director tan experimentado como lo pueda ser Corman. En "La máscara de la muerte roja", se basa muy levemente en "Hop Frog" de Poe (el pasaje de la bailarina enana y el disfraz de simio son suyos) y en "La tumba de Ligeia", a Corman le da por el barroquismo excesivo, su densidad y sobrecarga extrema, que ahcen al producto pesado y le otrogan al cineasta ínfulas de profeta fallido.
En definitiva, un conjunto gracioso hasta cierto punto, resultón y soportable en la mayoría de las ocasiones, hecho con muchas prisas y que, salvo las dos primeras películas, nada tienen del verdadero espíritu atormentado de Poe. Lo que si hay que admirar de Corman es su perspicacia para sacar adelante sus proyectos, cogiendo incluso metraje sobrante de pelícuals rusas para terminarlas, adoptando escenarios, vesturario y demás de otras producciones para abaratar las suyas y sobre todo su amor por el cine y por ser el descubridor de gente como Jack Nicholson, Francis Ford Coppola o Peter Bogdanovich y sobre todo, las horas de diversión sin espectativas que nos ha regalado.

A continuación, como punto y final para este post y como si un narrador de historias fuese quien esto les cuenta, me he guardado lo mejor para el final; les dejo un video del estupendo e imprescindible programa de cine de La 2, "Dias de cine", en el que se hace un brillantísimo resumen del cine y Edgar Allan Poe.
Y algún día, esperemos que lejano en el tiempo, se rodará la película definitiva de horror, del horror más absoluto e insoportable que uno se pueda imaginar, un terror que nos marcará para toda la vida y tal vez nos haga perder la cordura como a muchos protagonistas de las novelas de Poe... Y ese día llegará si finalmente Sylvester Stallone se sale con la suya y dirige, escribe y protagoniza el biopic sobre el escritor bostoniano que hace tiempo viene queriendo llevar a cabo... El horror, el horror...
Por cierto, si quieren saber más de Corman, no dejen de visitar el estupendo blog de Fantomas, en especial
ESTE link.
Soy un admirador sin reservas de Richard Corben desde que siendo niño adquirí en el kiosko que había de camino a mi instituto un ejemplar de la revista Creepy en la que un hombre lobo se avalanzaba hacia mi mirada de asombro. Parecía tener vida propia, y ese colorido tri-dimensial que poseía le confería un aspecto aún más fiero si cabe, por lo que el que se publique una obra del versátil Richard Vance Corben (Misuri, 1940) siempre es motivo de alegría para el adolescente que siempre llevaré dentro y si es una historia de terror como la que nos ocupa, pues doble motivo de gozo para el que esto suscribe ya que el dibujante afincado en Kansas es buen conocedor del horror que sale de la pluma del atormentado escritor Edgar Allan Poe (cabe recordar para los más despistados que nos deleitó hace algunos años con versiones en comic de algunos relatos de este genial escritor Bostoniano y que servidor tiene guardados como oro en paño en unas delicadas (por frágil) ediciones de Toutain, el Warren español).
Lejos parecen quedar los tiempos en los que comenzó a publicar relatos underground en fanzines como "Voice of Comicdon" en 1968, como "Monsters Rule", que si no recuerdo mal, es su primera historia publicada. Ahora es un reputado dibujante, fiel a su estilo y a su gusto por la ciencia ficción, el terror, el erotismo, la repulsa a instituciones como la religión y el ejército, géneros en los que brilló sobremanera en revistas como Creepy, Eerie, Vampirella, Metal Hurlant o Heavy metal (donde, gracias a la obra DEN, se consagró como la estrella que hoy es), trabajando con algunos de los guionistas más prestigiosos de la época en esos géneros, como puedan ser Harlan Ellison, Bruce Jones o Jan Strand. Hoy día ha sabido adaptarse a los tiempos modernos, llegando a encargarse de personajes tan relevantes y conocidos como Hulk, The Punisher, Hellboy o Constantine.

A la hora de embarcarse en la lectura de este comic, preferiblemente acompañado de buena música clásica, se nota claramente que Corben conoce los temas que tiene entre manos y el trabajo de adaptación que hace junto a su compañero Richard Margopoulos (con quien ya colaboró en relatos de distinta índole en el pasado) es encomiable, dejándose querer por el underground y el gore que durante tantos años han practicado, pero también dando una vuelta de tuerca a algún relato para trasladarlo al mundo moderno; es decir,a nuestro presente más actual para que los lectores más jóvenes y con aletargamiento y pereza por acercarse a un relato decimonónico puedan sentirse identificados y atraídos por algo tan arcaico para ellos (como, por ejemplo, el acierto de simbolizar un poema en el mundo de los gangsters al más puro estilo Scorssesse o Tarantino) .
En cuanto al dibujo, Corben no hace sino mejorar con respecto a sus últimos trabajos (con un "Bigfoot" un poquitín flojo, todo sea dicho), cambiando de estilo y técnica en cada narración, lo cual dota a cada historia de su propia autonomía e individualidad, de su propio ritmo opresivo y angustioso, con encuadres imposibles, gestos grotescos y exagerados algunas veces y esquemáticos en otras, logrando que su estilo caricaturesco nos parezca de lo más realista que nos podamos imaginar.
A pesar de que hay un par o tres de historias que tienen un nivel cualitativo más bajo (en cuanto a guión y adaptación, que no dibujo) el conjunto es muy satisfactorio (en el que para mi sobresalen "Eulalie", "The conqueror worm" y "The Raven"), y nos muestran a un Corben en lo más alto de la industria, no anquilosado en el pasado, dando lo mejor de si (que es mucho) y con una obra final que dejará al lector con el terror hecho viñetas grabado a fuego en sus ojos.